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sábado,
22 de
octubre de
2005 |
Carros por
la ciudad
Los carros siguen en plena vigencia. Diariamente, alrededor de las 20, en la esquina de Cochabamba y Juan Manuel de Rosas se juntan dos o tres de ellos. Todos los que los manejan son menores de edad, quienes látigo en mano azuzan a unos caballitos que dejan ver sus esqueletos. No voy a comentar lo que hacen, la suciedad que dejan, la intranquilidad que despiertan en vecinos y peatones. Un menor de edad no puede manejar un automóvil, una motocicleta, pero parece que sí puede comandar un carro, arrastrado por un pobre animal, sin luces, desvensijado, bamboleante, interfiriendo en el tránsito, sin respetar manos, semáforos y/o prioridades. ¿Quién pagará cuando ocurra un accidente? ¿No está prohibida la tracción a sangre en el municipio? ¿Por qué no se cumplen las ordenanzas? ¿O son clientes políticos? Cumplir leyes y ordenanzas hace a la calidad de vida. Lo contrario, es incubar el huevo de la serpiente.
Francisco Agostinetti
DNI 6.026.473
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