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sábado,
15 de
octubre de
2005 |
Violenta campaña de
apagones y represalias
Un acto de sabotaje cortó ayer la electricidad a vastas zonas de Bagdad y ocasionó un extenso apagón, en la víspera del crucial voto sobre el proyecto de Constitución. El país quedó aislado del mundo exterior al cerrarse las fronteras y los aeropuertos para reforzar la seguridad durante el referendo. Mientras tanto, los insurgentes perpetraron ayer más ataques contra locales electorales y contra civiles. Además, se perfila el inicio de una división entre sunitas radicales y moderados. En la provincia occidental de Anbar, los extremistas atacaron una oficina del Partido Islámico sunita, en represalia por el reciente respaldo de la agrupación a la nueva Carta Magna. Una bomba destruyó la oficina del partido en Falluya, un bastión de los sunitas insurgentes. Horas más tarde se prendió fuego al lugar. El partido islamista dejó de oponerse al proyecto constitucional después de que se modificase el borrador que kurdos y shiítas formularon. Un imán hizo ayer un llamamiento ante 500 fieles para que voten en contra de la Constitución y evitar así la división de Irak, en tanto que clérigos shiítas pidieron la aprobación del proyecto.
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