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 domingo, 25 de septiembre de 2005  
Adopción: el dilema de los orígenes

La decisión de adoptar un hijo ha sido siempre un asunto complejo. No obstante, las experiencias de vida recogidas dan cuenta de una enorme satisfacción que remite al olvido de todos los miedos previos, así como los largos días de trámites y espera.

Entre el deseo y los miedos, un tema recurrente es el temor de los adoptantes o potenciales adoptantes de que cuando los niños crezcan quieran ir en busca de los padres biológicos. Según afirma Beatriz Gelman, licenciada en psicología, especializada en adopción, ex-terapeuta del equipo de Adopción de los hospitales Pedro de Elizalde de Buenos Aires y Eva Perón (ex Castex) de la localidad bonaerense de San Martín, la realidad da cuenta de que no es así.

"Lo que imprime el sello afectivo tiene que ver con las vivencias con la familia adoptiva -señala la co-autora del libro "Adoptar hoy" y co-directora de la Fundación Adoptare, que lleva más de 15 años organizando talleres y grupos de reflexión abiertos para parejas adoptantes o con proyectos de adopción-. Si hay un buen vínculo, si el hijo adoptivo ha sido debidamente informado de su realidad, si ha recibido amor, cuidado, comprensión y confianza, no va a ir en busca de su padres biológicos", sostiene la profesional.

Hay una gran diferencia, afirma, entre querer saber e ir a la búsqueda. "En general, todos quieren saber y ser informados, y eso les alcanza. No van a la búsqueda", agrega.

El objetivo de los talleres para padres adoptivos es compartir con pares los temores, los prejuicios y las preocupaciones en relación a constituir una familia adoptiva. "Tenemos momentos muy ricos cuando las parejas que ya han adoptado responden a las inquietudes de las que están esperando", dice Gelman.

La reflexión sirve para analizar cómo es el deseo y si es el momento propicio para la búsqueda o si es mejor demorar la decisión. "Las parejas que están haciendo el duelo por un hijo muerto, tienen que esperar a cicatrizar la herida y recién después, pensar en la adopción -ejemplifica la entrevistada-. Lo mismo quienes todavía están penando porque no han podido tener un hijo biológico".

Si bien las motivaciones que pueden llevar a la adopción son múltiples, para favorecerla tienen que primar los deseos de ser madre y padre -maternar y paternar, en la jerga especializada-. Una vez demostrado ese anhelo de "ahijar", habrá tiempo para el asesoramiento jurídico, el armado de las carpetas para los juzgados y las reuniones con futuros adoptantes para prepararse para la llegada del niño.


Reconstruir la historia
En relación con el deseo del joven adoptado de conocer su origen, cabe mencionar que la ley argentina de adopción, modificada en 1997, incluye un inciso que dice que todo joven, a los 18 años, tiene derecho a leer su expediente en el juzgado donde fue adoptado. La intención de esta ley es que los padres adoptivos se comprometan a revelarles la verdad. "Nosotros sugerimos que los niños sean informados desde pequeñitos, que no se espere a las preguntas, sino que con naturalidad, se les vaya contando porqué mamá y papá no podían tener un hijito, y la manera en que encararon la búsqueda para adoptarlo", sostiene la licenciada Gelman.

La especialista reconoce que la información dada en la adolescencia es catastrófica. "Es una edad compleja -enfatiza-. No es un buen momento para hablarles de su origen".

Sin embargo, admite que a la consulta llegan personas mayores de 40 años que se enteraron de grandes de que habían sido adoptados. "En aquella época, el tema de la adopción no estaba tan difundido, los padres tenían mucho miedo, no estaban orientados y no se hablaba con fluidez y espontaneidad como ahora".

Con el tiempo, es común que los adultos engañados y los chicos adoptados a mayor edad quieran ir en busca de sus hermanos. "Es algo natural, ya que con ellos, mantienen otro tipo de vínculo", acota.

Gelman reconoce que la adopción de un niño más grande es más compleja. "Suele tratarse de chicos que llegan con una experiencia fallida en relación con los adultos, ya sea porque fueron castigados o porque no tuvieron sus necesidades básicas satisfechas, y no estoy hablando solamente del alimento, sino del cuidado y del cariño. Si se sintieron desamparados, sufrieron engaños o malos tratos, vienen con mucho temor a volver a confiar en los adultos que se proponen como padres. Si bien por un lado están muy necesitados de padres y ávidos de afecto, por otro, no se dejan querer tan fácilmente. Sienten que están nuevamente a prueba y manifiestan su desconfianza". Se trata de un desafío mayor y se necesita un trabajo terapéutico más profundo para ayudar a la integración de esas familias.


Matrimonios con prioridad
A la consulta llegan parejas que quieren ser padres; mujeres de mediana edad, solteras o divorciadas, que no desean seguir postergando su deseo de maternidad hasta encontrar una pareja; y algunos hombres solos que tampoco quieren demorar el rol de padres. En ese sentido, la ley prevé que cualquier persona mayor de 30 años, sea cual fuere su sexo o estado civil, está en condiciones de adoptar, pero la práctica dice otra cosa.

"Los jueces privilegian a los matrimonios, y en segundo lugar a las mujeres; no son muy proclives a darles la adopción a un hombre, salvo que demuestre un comportamiento previo", aclara Gelman. Y cita el caso de un hombre que se ocupó personalmente del cuidado de dos chicos a los que visitaba con frecuencia en un hogar de niños, quien recibió la tenencia de los pequeños después de que se hubiera comprobado que había mantenido una sana y larga relación con los chicos.

La adopción pone a prueba la paciencia porque lleva tiempo. "La gente llega angustiada porque sabe que en general tarda mucho", afirma la psicóloga, y agrega que ese lapso depende de muchos factores. Cuando se solicita un bebé de menor edad, más largo es el trámite. En cambio, el interesado en adoptar hermanitos, o un niño con problemas de salud, logra hacerlo más rápidamente.

Mientras, muchos niños no llegan a los juzgados, y si bien hay una intención de que haya un único Registro Nacional de Adoptantes, sólo Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, San Juan y Santa Cruz han adherido a él. Más información en www.adoptare.com.ar, o en [email protected]

Cristina Susana Gozzi
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