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sábado,
16 de
abril de
2005 |
Con seguridad forzada, habrá visitas durante el fin de semana en Coronda
El cambio del director del penal puso
a los custodios a un paso de la rebeldía
Estuvieron a punto de autoacuartelarse. Pero una reunión con el titular del Servicio Penitenciario trajo calma. Reaccionaron porque, tras las sospechas públicas por su desempeño en la matanza, temen ser culpados
Jorge Sansó de la Madrid / La Capital
Coronda.- El relevo del director de la Cárcel de Coronda, Oscar Mansilla, hizo visible toda la tensión acumulada por la custodia del presidio. Los efectivos del Servicio Penitenciario (SP) presumieron que el peso de la responsabilidad por la masacre caería sobre ellos. Y aunque no llegó a hacerse efectivo, habían resuelto un autoacuartelamiento con la solidaridad de los restantes establecimientos penitenciarios de la provincia que se plegarían de inmediato a la protesta. Finalmente la tirantez declinó y Carlos Monti, hasta ayer subdirector, se hizo cargo del penal.
Para los guardiacárceles lo de ayer "apenas no llegó a ser un autoacuartelamiento" mientras que para el director del SP, Fernando Rosúa, fue "un pedido de reunión del personal". En la audiencia el funcionario pudo percibir "el malestar que sienten porque a veces se ataca de modo indiscriminado al Servicio y esto genera esa sensación".
La tensión se había acrecentado desde que los medios de prensa difundieron la hipótesis de que sectores del SP liberaron a propósito las zonas en las que los atacantes se movieron. Esto había sido sostenido públicamente por legisladores, autoridades y entidades civiles. "Los rosarinos sufrieron 13 muertes a manos de santafesinos y creen que éstos actuaron habilitados por nosotros. Piensan que liberamos la zona y nos amenazaron de muerte. Estamos muy presionados: desde afuera desconfían y desde adentro nos aprietan. Hay miedo a ser atacados incluso por la visita", dijo un celador a La Capital.
Este clima entre el personal hizo eclosión con las primeras horas de la mañana cuando se conoció la renuncia al cargo elevada a Rosúa por Mansilla: "Luego de los luctuosos acontecimiento sucedidos en esta Unidad bajo mi mando y adoptadas las medidas necesarias para el retorno al normal funcionamiento del penal, solicito el relevo en el cargo de director, a fin de ponerme a disposición de la Justicia para facilitar la investigación de los hechos y esclarecer lo ocurrido", expresa la dimisión que le fue aceptada.
Mansilla no quiere ser señalado como inclinado a una política de mano dura en contraposición a la instaurada por Rosúa. "Eso no es correcto. Yo estoy de acuerdo con esta política que no ha sido para nada desacertada y la tensión del personal nada tiene que ver con una interna que divide a duros de blandos que supuestamente reaccionan porque se va el jefe duro", le dijo a La Capital. De hecho, la diputada Alicia Gutiérrez, en la sesión del jueves de la Cámara de Diputados había reclamado el alejamiento de Mansilla sindicándolo como "un partidario de la mano dura".
"No conozco a esa señora", se limitó ayer a decir Mansilla pero admitió que había recibido la visita a la cárcel de miembros de la Comisión de Derechos y Garantías (entre los que se contó Gutiérrez) movidos por una nota en la que tiempo atrás los delegados de presos les habían hecho conocer a los diputados el creciente malestar que se estaba incubando a raíz de la consolidación del enfrentamiento entre "santafesinos" y "rosarinos".
Fernando Rosúa concurrió ayer a la cárcel y se reunió con todo el personal que se había autoconvocado y emitido un comunicado de prensa afirmando que "la totalidad del personal se encuentra reunido en respaldo a la gestión del doctor Fernando Rosúa y del alcaide mayor Oscar Daniel Mansilla" y en el que se advertía que "la medida se mantiene hasta expresársela personalmente al doctor Rosúa". Al término del tenso debate, Mansilla salió igualmente renunciado. Rosúa consiguió tranquilizar a la tropa. "Consideramos que la problemática penitenciaria y el trabajo carcelario es un tema complejo, que requiere de conocimientos específicos en la materia. Por ello expresamos nuestro desacuerdo con el tratamiento mediático que se está dando a los luctuosos sucesos ocurridos este semana y sus consecuencias", decía el escrito del personal.
Rosúa ratificó la política penitenciaria de "cumplir con la ley" que dice que la cárcel tiene dos roles. El de custodia para que los presos no se escapen y el de trabajar para que el preso no vuelva a delinquir. Desde la dictadura militar la primera función ganó tal espacio desequilibrando la ecuación hasta casi hacer desaparecer la segunda, que ahora se intenta reavivar con enormes esfuerzos. Ayer, según se supo, insistió Rosúa ante su personal en que "si no creemos que una persona, aunque esté presa puede cambiar, entonces esto no tiene sentido" en referencia a los esfuerzos por lograr que los presos estudien, tengan atención médica y psicológica adecuada, sus casos sean revisados por investigaciones de asistentes sociales que indaguen en sus familias y contextos externos, trabajen y reciban incentivos culturales.
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Fotos
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Oscar Mansilla al dejar Coronda.
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