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 sábado, 16 de abril de 2005  
En medio de presiones, el gobierno y el Fondo Monetario se aprestan a negociar
El organismo y el Tesoro de EEUU volvieron a pedir un arreglo con los bonistas. Lavagna viajó a Washington

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, arribó ayer a Washington en medio de una renovada presión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los países del Grupo de los Siete para que arregle con los bonistas rebeldes. El secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, el director del Fondo para el Hemisferio Occidental, Anoop Singh, y un director europeo del G-7 se expresaron en igual sintonía.

De todos modos, en la jornada previa a la asamblea de primavera (boreal) que se realizará este fin de semana en Washington, el organismo anunció que retomará la semana próxima las negociaciones con el gobierno para un acuerdo de refinanciación de pasivos, suspendidas en agosto del año pasado.

"No hemos hablado de reabrir el canje ni de no reabrir el canje. Lo que sí debe haber es una estrategia respecto a esa deuda (que no fue reestructurada), que por otra parte es legal", dijo el director gerente del FMI, Rodrigo Rato.

A pocas horas del arribo de Lavagna a Washington, Rato insistió en que Argentina se debe "acomodar a las reglas de préstamos para países en mora" si quiere volver a negociar un acuerdo.

"Nosotros le hemos dicho al gobierno argentino, que por otra parte creo que hay momentos en que el gobierno argentino lo dice, que hay un 24 por ciento de la deuda que son unos 25 mil millones de dólares -incluídos intereses- que no se han reestructurado", remarcó el número uno del Fondo.

La renovada presión se hizo sentir también desde el Tesoro estadounidense, esta vez en boca del secretario John Snow, quien sostuvo que el canje fue "un primer paso", pero advirtió que "hay aún mucho por hacer".

En un contacto con la prensa en Washington previo al inicio de la Asamblea del Fondo y la reunión de los siete países más ricos del mundo (G-7), Snow dijo que "el acuerdo de la deuda que ellos (por el gobierno argentino) han trabajado es un primer paso", y añadió que "hay aún mucho por hacer, obviamente".

"Nosotros estamos conversando con Argentina sobre la continuidad de las reformas, y además el porcentaje de los acreedores que no entraron en la operación del canje", precisó.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, ratificó a modo de réplica que "el canje estuvo abierto el tiempo suficiente como para que pudieran ingresar" todos los tenedores de títulos en default, y que ahora "hay que ocuparse de pagar religiosamente" a los que aceptaron el programa oficial, que fueron "nada menos que las tres cuartas partes de los comprendidos".

Fernández remarcó que "en Argentina se tienen posturas claras y contundentes al respecto y ya se dijo lo que se tenía que decir".

Durante toda la semana, el presidente Néstor Kirchner mantuvo un sostenido cruce mediático con los funcionarios del Fondo. No obstante, Lavagna intentará avanzar este fin de semana con la posibilidad de un acuerdo con el organismo para refinanciar los vencimientos por cerca de 4.400 millones de dólares que operan hasta fin de año, que el Ejecutivo no está en condiciones de afrontar en efectivo, como vino haciendo hasta ahora.

"Las conversaciones con la Argentina continuarán la próxima semana y ahí podremos acceder a una actualización de los datos macroeconómicos de este año", reconoció ayer el director para el Hemisferio Occidental del FMI, Anoop Singh.

El economista indio aprovechó un contacto inicial con la prensa que cubre la reunión del Fondo para elogiar la política oficial de superávit fiscal y de control de la inflación, y para aclarar que los reclamos del organismo sobre el canje de la deuda apuntan a mejorar "la sustentabilidad financiera del mediano plazo y el regreso de la Argentina a los mercados de capitales".

En tanto, un alto funcionario europeo del G-7, que pidió no ser identificado, advirtió que la negativa argentina a reabrir negociaciones con los acreedores que rechazaron el canje de deuda pública incumplida sienta un precedente peligroso y pone en riesgo las calificaciones de crédito de varios países.

La fuente, en declaraciones a periodistas previas a la reunión de ministros de finanzas del G-7 del sábado y el domingo,dijo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe tomar una posición dura con Argentina y no prestarle más dinero hasta que negocie con los acreedores.

"Estamos creando un precedente muy riesgoso: un país en deuda rompe relaciones con el FMI, paga una parte de sus deudas y luego vuelve al FMI y es tratado con guantes de seda", dijo.
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El representante del Fondo.

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