 | sábado, 12 de febrero de 2005 | Sin protección. Los directores aseguran que la violencia en las salas de guerdias es "muy común, sobre todo los fines de semana" Estudian colocar seguridad privada en todos los hospitales municipales Los vigiladores se sumarían a los policías que ya custodian los efectores para evitar los "frecuentes" arrebatos y riñas Isolda Baraldi / La Capital La Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad estudia incrementar los sistemas de seguridad de los hospitales rosarinos y contratar guardias privados que complementen los adicionales de la policía y el trabajo de los empleados públicos encargados de vigilar los efectores. "La seguridad, fundamentalmente de los trabajadores y de los pacientes e internos es para nosotros un problema de atención permanente, y pensamos la posibilidad de contratar alguna empresa privada para reforzar ese área", confió la responsable de la repartición, Mónica Fein. Es más, los directores de los efectores consultados afirmaron que "la violencia es frecuente, sobre todo en los fines de semana".
Así, los directivos confirmaron a La Capital que se están redimensionando los mecanismos de seguridad para evitar hechos delictivos que no quedan sólo en robos o arrebatos. Es que en los efectores se suceden situaciones conflictivas que generan resquemor y sensibilidad entre la población hospitalaria. De hecho, el ingreso de personas alcoholizadas o pacientes penitenciarios, grupos de jóvenes con cierto descontrol u otro tipo de escenarios conflictivos, son moneda corriente.
"Son instituciones muy abiertas, con muchas entradas en su mayoría, con gran afluencia de gente durante todo el día, y como en otras entidades con estas características se sufren situaciones no deseadas", agregó Fein. En ese marco, recalcó que se trabaja "permanentemente" con todo el personal, tanto profesional médico y paramédico como administrativo y de maestranza, para abordar todas las medidas posibles que prevengan estas situaciones.
Según Fein, en cada uno de los efectores existen agentes municipales apostados en los ingresos y además el municipio también paga adicionales a la policía provincial. "No sólo hay que reforzar los controles sino también abordar y rediagramar los sitios más conflictivos como pueden ser las guardias o las salas de mayor concurrencia, como la maternidades o clínicas generales", abundó la funcionaria.
La directora del Carrasco, Dora Mantelo, confió que "los problemas de violencia son hechos frecuentes, sobre todo en los fines de semana, ya que se incrementan si hubo corsos, recitales o grandes aglomeraciones de personas".
La profesional también admitió que arrebatos y hurtos son hechos que se suscitan cotidianamente. "Ya sabemos que hay que tener recaudos, por ejemplo, que las carteras estén bajo llave, y obviamente otros cuidados especiales con los insumos como medicamentos", agregó. Mantelo también comentó que muchos de los pacientes que asisten al servicio de infectología son personas con distintos grados de adicciones. "Lamentablemente muchos de ellos no han logrado superar estas conductas y son pacientes que dentro y fuera del hospital se apropian de bienes ajenos, justamente para sostener sus adicciones", señaló.
Rediagraman horarios Por su parte, el director del Roque Sáenz Peña, Daniel Teppaz, afirmó que se están rediagramando los procedimientos internos para velar por la seguridad de pacientes y del personal. Una de las cuestiones que se pretende reformar, por ejemplo, es la coordinación de los ingresos y egresos en los horarios de visitas, que en muchas ocasiones se superponen. "Es importante controlar la circulación de la gente, para mayor seguridad para ellos y también para todo el personal", indicó. El profesional también admitió que hay -como en otros efectores- algunos arrebatos o robos tanto al personal como a pacientes.
La directora del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, Karen Liljesthröm, admitió que en su caso también se suma la inseguridad extrahospitalaria y que ése es un problema que aborda personalmente. "El año pasado nos reunimos con personal de la comisaría 5ª para que reforzaran la zona, porque tuvimos muchos hechos de robos a la salida del hospital", relató.
El Hospital Alberdi, por su ubicación, tiene en la temporada estival un aumento considerable de demanda. La directora del centro, Adela Armando, confió que desde hace un tiempo cuentan con custodia policial las 24 horas toda la semana. "En esta época la demanda crece y los casos de riñas entre grupos de adolescentes, o incluso de familias o vecinos también se reproducen dentro del hospital", comentó. Es que con el uso de la costa rosarina y la proliferación de boliches bailables y confiterías, las grescas son comunes. "Muchas veces llegan con heridas cortantes o incluso de armas de fuego y no es raro que atrás del herido llegue el grupo agresor y en esos momentos es importante la presencia policial", agregó Armando. También la profesional admitió que los hurtos y robos dentro del efector como en las inmediaciones son "cada vez más frecuentes". Así, cotidianamente los profesionales de la salud se enfrentan a los problemas de la inseguridad urbana que por estas horas amedrenta al conjunto de la sociedad. enviar nota por e-mail | | Fotos | | Quieren vigiladores y redimensionar los horarios de visita. | | |