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 domingo, 29 de agosto de 2004

Primer fallo sobre una cruel historia familiar
En junio, una chica expuso una trama de abusos sexuales al dispararle al padre. Ahora él fue procesado

María Laura Cicerchia / La Capital

De un balazo al rostro de su padre que disparó una mañana de junio, antes de que él se fuera a trabajar, una joven de 17 años descubrió una cruda historia de maltrato familiar y abuso sexual que transcurría puertas adentro de su casa. La determinación de la joven dejó a su padre entre rejas, con una herida leve en el rostro y un juicio a punto de comenzar: un juez lo procesó por los graves abusos sexuales que la adolescente padecía desde los 5 años. Y lo acusó, además, de destinar un trato "despótico" a su familia y desobedecer la exclusión de hogar que le había impuesto un juzgado de Familia.

La medida fue dictada por el juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho contra un mecánico estimado en su trabajo y en el barrio, padre de cuatro hijos y casado con una mujer que lo había denunciado más de una vez por sucesivas golpizas. Sin embargo, esto no impedía el regreso del hombre al hogar ni la reiteración de los maltratos.

Lo que terminó enviando a prisión al mecánico fue el incidente que ocurrió en su casa del complejo estatal de viviendas de Provincias Unidas al 4000 el 1º de junio pasado. Esa mañana el hombre se fue a trabajar, como todos los días, a un taller de rectificación de motores. Pero regresó enseguida porque había olvidado un repuesto. En ese momento, desde el dormitorio, su hija Carla le disparó con un revólver Ghunter calibre 22 que él guardaba en la casa. El proyectil no dio de lleno en el rostro del hombre. Primero rebotó en un ropero y luego le lastimó la cara.

"Vos me respetás, yo te respeto. Acá no pasó nada y esto fue un accidente", le dijo entonces el mecánico a su hija, según contó a este diario la madre de la chica, Silvia. Luego del incidente el hombre no buscó atención médica y le prohibió a su familia hablar del asunto. Pero un vecino que oyó la detonación llamó a la policía. Al llegar los agentes, el dueño de casa envió a su mujer a desmentir cualquier incidente. Pero los efectivos entraron y comprobaron que estaba herido en el rostro. La chica, en el acto, se hizo cargo de haberle tirado.

"Ella me dijo que era hora de que termináramos con esto. Que mataba a su padre o se mataba ella", confió la madre de la chica, una mujer que padece artritis reumatoidea y que contaba con su hija para las tareas del hogar y el cuidado de los más chicos. La joven, tras el incidente, quedó a disposición del juzgado de Menores Nº 2, que durante un tiempo la dejó internada en una ONG pero ya la restituyó a su hogar. Su padre terminó preso.

Cuando declaró, Carla narró que su padre comenzó a abusar de ella a los 5 años. Primero fueron manoseos y luego los abusos se agravaron. "Toda esa situación la llevó a decidir efectuarle un disparo", plantea la resolución judicial en la que el mecánico fue procesado por delitos que le hacen prever de 10 a 19 años de pena.

"El episodio del disparo fue culminante en la situación traumática y abusiva que sufrió la joven", evaluó el juez con los análisis físicos y psíquicos de la chica. La joven estudia noveno año EGB en una escuela del barrio, donde la consideran excelente alumna y buena compañera.

Al mecánico también le imputaron el delito de amenazas coactivas contra su esposa, a quien pretendía forzar a que retirara una denuncia por una violenta golpiza. La mujer la había presentado cuando él estaba fuera de la casa, el 14 de marzo de 2003. El desobedeció una orden judicial de abril de 2000 por la cual un tribunal colegiado de familia había dispuesto su exclusión del hogar. No obstante, pasado un tiempo el mecánico volvió a su casa.

Sumado a esto, el juez tuvo en cuenta "la situación de violento sometimiento al que exponía a todo su grupo familiar, los maltratos físicos que propinaba a los otros hijos y el manejo despótico y autoritario de todo el grupo familiar", situación de la que dio cuenta la propia Carla al hablar ante el juez: "Nos tenía casi encerrados a mis hermanos y a mí. Solamente nos dejaba ir al colegio, esperaba a que mi mamá se fuera para tener relaciones conmigo y me amenazaba con mandar a mis hermanos a un internado si yo lo denunciaba".

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El escenario de los abusos y el disparo.

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