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 sábado, 31 de julio de 2004

"Un pequeño fin del mundo"

Christel Millien, una periodista de Ath (localidad del sur de Bélgica), describió como "un pequeño fin del mundo" al accidente en la zona industrial de Ghislenghien, asolada ayer por la explosión.

La cronista escuchó una enorme detonación cuando se encontraba en la Redacción del diario Courrier de l'Escaut. "Todo el mundo estaba aterrorizado. Creímos que era un terremoto. Llamamos a los bomberos y nos dijeron que era una explosión de gas", contó Millien, que estaba a unos 10 kilómetros del lugar del siniestro.

Al llegar al sitio, un cuarto de hora después de la explosión, cruzó el perímetro de seguridad que estaban estableciendo los bomberos y vio "una escena apocalíptica", aseguró.

"Los automóviles estaban carbonizados y por todas partes los bomberos intentaban hacerse cargo de la horrible situación", explicó. Varios de los socorristas, que habían acudido al lugar porque se había detectado un persistente olor a gas, perecieron en la deflagración y yacían por los alrededores.

"La fábrica de diamantes que estaban construyendo junto al conducto quedó devastada. Se fundió al igual que los vehículos estacionados hasta a 500 metros de allí", añadió la cronista.

"El calor era infernal y una inmensa llama seguía ardiendo encima de la canalización, aunque el fuego empezaba a disminuir. En un momento dado, nos avisaron de que podría volver a explotar y tuve que correr atravesando un campo de maíz y echarme al suelo", dijo la periodista.

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