 | miércoles, 28 de julio de 2004 | Opinión: También necesita al Coudet jugador Sergio Faletto / La Capital El fútbol tiene cosas que no se explican. Se sienten. Cualquier intento por racionalizar los fenómenos espontáneos que surgen de la pasión es en vano. No hay congreso ni simposio de pensadores que puedan obtener una conclusión lógica sobre determinados hechos puros que origina el fútbol. Y aquí radica la esencia de este deporte. En el arte de lo impensado. En el misterio de lo sentido. En este contexto asoma un jugador que ayer en Central fue joven y hoy vuelve adulto. Con más experiencia pero con idéntica osadía. Alguien que de tanto interpretar a la perfección la idiosincracia canalla se hizo canalla. Ese es Eduardo Coudet. Rosarigasino de nacimiento, aunque en su documento lo presenten como bonaerense.
Un futbolista que forjó su identidad más por su forma de ser que por su manera de jugar. Alguien que terminó de radicarse en el inconsciente colectivo auriazul después del gol en el folclórico 4 a 0. Y que en su exilio de Arroyito paseó con franqueza y sin demagogia el orgullo de pertenecer a Central.
Hoy volvió y Rosario ya no es la misma. Muy pocos futbolistas pueden originar este estado de ebullición en la sociedad. Es que inyectó una vacuna de euforia en Central y reactivó los anticuerpos en Newell's. Y el folclore de una ciudad futbolera resurgió por suerte, ratificando que el ícono mayor de esta región es el sentimiento de su gente, dividido en mayor parte entre canallas y leprosos. La gente de Central hoy vive una situación diferente al de hace unos días. Desde lo emotivo, claro. Ahora espera con más ilusión que la pelota comience a rodar. Conociendo de antemano que la llegada del Chacho es una buena noticia entre tantas malas. Haciendo caso omiso a cualquier maniobra política burda, ni oficialista ni opositora. Porque los hinchas saben que hechos como el regreso del Chacho deberían ser moneda corriente y no actos excepcionales. Hinchas que felices por Coudet, no olvidan que el club también juega un partido decisivo en la Justicia.
Eduardo Coudet volvió a su casa y la familia centralista lo recibió con el afecto que sólo se le reconoce a un ídolo. Y el Chacho lo es en Central. Los canallas tienen en él al mejor exponente folclórico. Saben que la ironía del hincha estará bien representada por las declaraciones del volante. Pero como bien escribió el Negro Fontanarrosa, Central primero necesita que juegue. enviar nota por e-mail | | |