 | domingo, 25 de julio de 2004 | Sin escape en mitad de la pista "Fue horrible, desesperante, nunca pasé por algo así. Nunca me peleé, ni siquiera de palabra. Nunca más voy a ir a bailar. No creo que pueda salir a la calle después de lo que me pasó", decía Mara Amormino en el Sanatorio Laprida, todavía con la cara vendada, dos días después de que la atacaran con un bisturí quirúrgico.
Mara habló con este diario hace 20 días, con la voz marcada por el terror y el aturdimiento de su experiencia. Contó que había ido a una fiesta y que estaba en el baño cuando un grupo de "entre cuatro o cinco" chicas la encararon preguntándole, de manera prepotente, por qué se había reído de ellas. Mara les replicó que ni las había visto y por eso recibió un puñetazo en la boca.
Por su acción, las chicas fueron expulsadas del boliche. Pero se las arreglaron para reingresar y ubicar a Mara en la pista. Allí la rodearon. "Me buscaron a mí especialmente", dijo Mara, que sólo atinaba a cubrirse la cara con las manos.
Cuando llegó al sanatorio llevada por sus amigos, los médicos verificaron que Mara tenía un corte desde el labio hasta la oreja izquierda y otro en la ceja del mismo lado. También fue herida en la axila derecha y al intentar cubrirse el rostro recibió una herida cortante desde el meñique izquierdo hasta la muñeca. enviar nota por e-mail | | |