 | domingo, 13 de junio de 2004 | De regreso sin crucifijo Si bien no era un objetivo institucional, los andinistas esperaban poder rescatar un crucifijo que habían dejado los expedicionarios de 1954 a los 8.050 metros de altura. Según cuenta Damián Redmond, Víctor Martínez estuvo cerca del lugar pero desistió de buscarlo, primero por el apuro que llevaban, y además porque lo desmoralizó un cadáver que le cortó el paso.
Hacía ocho años que había muerto y estaba intacto, "como dormido, con las piernas estiradas y las manos a la altura de la cintura. No fue el único que vieron. Un esloveno fue bajado al campo base, y un sherpa los sorprendió a mitad de camino. El Dhaulagiri tiene un 20 por ciento de accidentes, y en ese lugar, los accidentes implican la muerte", aclaró el jefe del equipo argentino de la expedición. enviar nota por e-mail | | |