 | domingo, 13 de junio de 2004 | Punto de vista: Un ritual que ya perdió su esencia Carolina Taffoni / La Capital "¿Cuánto tiempo más llevará?", se preguntaban algunos en los setenta. Ahora se lo preguntan otros, pero el interrogante es más preciso: ¿cuánto tiempo más llevará el aparentemente eterno ritual del rock barrial? ¿Cuántas más bengalas, banderas, pogos, remeras y ceremonias? Por ahora es muy difícil de pronosticar. Lejos del declive de la movida que habían pronosticado algunos especialistas, los grupos insignia de esa etiqueta, La Renga, Los Piojos y Bersuit Vergarabat, más allá de todas sus diferencias, crecieron hasta alcanzar la "categoría de estadio". Los Piojos llegaron a River y vienen de llenar dos Vélez, La Renga sumó todavía más público a su segundo show en el Monumental y Bersuit no se cansa de multiplicar Luna Parks, mientras su ambicioso disco doble se terminó vendiendo como pan caliente. Gusten o no, estos son los tres grupos de rock más populares de la Argentina. Sin embargo, algo se quebró en los últimos años, algo se perdió entre tanta demanda. Todo el ruido a "fenómeno social" le bajó el volumen a la música, y del ritual quedó sólo su connotación de costumbre y norma, y nada de lo excepcional, lo divino. Muy lejos en los 90 quedaron los días en que La Renga resucitaba el fervor por el rock crudo de los 70, o que Los Piojos convertían en marca registrada esa irresistible fusión de cuerpo stone y corazón rioplatense, o que Bersuit encarnaba la figura del artista marginal (marginal de una multinacional) que expresaba como podía y sentía toda la frustración y la bronca que le inspiraba el capitalismo más decadente. Ahora los recitales de La Renga parecen poco más que un show de pirotecnia, los últimos discos de Los Piojos suenan a "no sabemos qué hacer con la fórmula que inventamos" y Bersuit Vergarabat pasó de "Sr. Cobranza" o "El estallido" a "La argentinidad al palo", un tema al estilo "se enloqueció Anteojito" que se limita a enumerar "la calle más larga, el dulce de leche, la birome, el seis a cero a Perú, el Che, Gardel y Maradona...". Bueno, eso es "la argentinidad" para Bersuit. Pero nadie se va a preocupar mientras del otro lado sigan el aguante y el ritual, ese ruido que llenan el vacío y el aburrimiento. enviar nota por e-mail | | |