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 domingo, 30 de mayo de 2004

Angustia de una familia dentro de su vivienda de barrio Belgrano
Encerrada en su pieza, una mujer llamó al Comando y frustró un robo en su casa
Tres ladrones sabían que había vendido un auto y tenían a su marido. Huyeron por los techos y uno fue atrapado

"Hay unos tipos armados en casa, tienen a mi marido, yo estoy en la pieza, vengan urgente que nos están robando". El desesperado llamado al 101 de Liliana, encerrada en su habitación mientras tres hampones con pistolas y revólveres amenazaban a su pareja, disparó la alarma justo a tiempo. Los asaltantes que habían sorprendido a una familia en barrio Belgrano para robarle el dinero de la venta de un auto tuvieron que huir por el fondo y luego por los techos de las viviendas linderas, al verse cercados por la policía. Uno de ellos fue detenido cuando en medio de la fuga se lastimó un pie al caerse de un tapial, pero sus cómplices lograron escapar.

Fue la culminación de una verdadera odisea para los Salvalaggio. Eran las 8.30 del viernes y Fernando, el jefe de la familia, se preparaba para ir a trabajar. Liliana dormía aún en su habitación, al igual que Florencia (6 años) y Damián (15). El hijo más grande de la pareja, de 18 años, ya había salido a su trabajo. Era una mañana helada y no había nadie en la calle cuando Fernando abrió el portón corredizo del garaje. Se trata de una casa de dos plantas en Magallanes entre Zuviría y Derqui.

Fernando, quien trabaja como encargado de un motel, accedió a contar la historia en la que su familia pasó una tensión terrible. El y su mujer están convencidos de que el intento de robo no fue cometido "al voleo" sino que hubo una "entrega" porque los asaltantes fueron a buscar el dinero obtenido por la venta de un auto el martes último. El viernes a la mañana, cuando estaba a punto de sacar el coche del garaje, "se me apareció uno por atrás, sacó un arma y me llevó para adentro. Después se sumaron dos más que se metieron y cerraron el portón", contó Salvalaggio.

El trío actuó a cara descubierta, cada uno con su arma de fuego. "Me pusieron un chumbo en la cabeza y me pedían la plata de los autos que vendí. Yo justamente había vendido un coche el martes pasado, pero les dije que no tenía dinero, lo único que podía darles era lo que tenía encima, unos 150 o 180 pesos de la billetera. En casa no solemos tener tanta plata, a lo sumo hay para los gastos del día", agregó Salvalaggio. Sin pelos en la lengua, Fernando consideró que "hay alguien en el barrio que sabía lo del auto", sostuvo, seguro de que lo habían vendido. "No me extraña porque en la zona hay varios delincuentes". La secuencia del asalto siguió con el dueño de casa conducido hacia la planta alta del inmueble, siempre encañonado.

Pero en pleno atraco ocurrió algo inesperado. Ya sea por nervios, apuro o falta de información, los hampones se desorientaron dentro de la casa. Se trata de una vivienda de dos plantas, muy bien arreglada, con varias dependencias y al parecer ignoraron la habitación donde dormía Liliana. "Me llevaron arriba en busca de la plata. Traté de entretenerlos, discutimos a gritos, les decía que no tenía dinero", dijo Fernando.

Su esposa entonces se despertó por el alboroto. Cuando escuchó a Fernando explicar que en la casa no había dinero pegó un salto de la cama. "Me di cuenta de que nos estaban asaltando", añadió Liliana, quien se encerró con llave, tomó el teléfono y marcó 101. "Lo tienen encañonado a mi marido, te estoy hablando desde la habitación", le dijo la mujer al operador. Los delincuentes la escucharon y la fueron a buscar junto con Fernando, al que ya habían amordazado con una sábana. "Abrí la puerta porque lo mato", le gritó uno de los delincuentes. "Entraron a pegarle patadas a la puerta, tuve que obedecer. Además decían que iban a matar a los chicos", comentó Liliana.

Espantada por los gritos, Florencia (la más chica de la familia) salió corriendo de su cuarto hacia los brazos de su mamá. Su hermano Damián también escuchó todo, pero asustado no se animó a salir. La llegada del primer patrullero del Comando Radioeléctrico hizo que los ladrones retrocedieran hacia un patio y luego subieran a la terraza. Fue en ese lugar que, al ver que los policías iban a ingresar a la casa, uno de ellos efectuó dos disparos al aire. Las detonaciones hicieron que los agentes pidieran refuerzos y en minutos la cuadra se cubrió de móviles.

Según fuentes de la Unidad Regional II, los maleantes huyeron por los techos de casas linderas. Durante la carrera se desprendieron de algunas prendas. Un gorro, una campera y una mochila fueron encontrados en el patio de un vecino. Uno de los asaltantes fue capturado cuando caminaba por calle Garzón al 800. Un habitante de la cuadra lo vio descolgarse de una pared y avisó a la policía. Poco después hallaron en la misma cuadra un revólver calibre 38 y otro 32.

El detenido fue identificado como Gustavo Fabián Ojeda, de 32 años, quien fue a la seccional 14ª. Sus dos cómplices no pudieron se localizados. Ayer se sospechaba que uno podría ser hermano del arrestado.

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La casa de Magallanes y Derqui donde se produjo el hecho.

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