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 domingo, 30 de mayo de 2004

Sumidas en odio y pobreza, las castas nutren la política en la India
El antiguo sistema es una fuerza tan poderosa que soslaya al gobierno

Terry Friel

A Balwanti Devi y a Apna Devi todavía las embarga la emoción cuando recuerdan la noche en que sus maridos fueron arrastrados por una muchedumbre enardecida y muertos a balazos en los campos del norte de India. Aunque las muertes ocurrieron en momentos distintos, en lugares diferentes y a primera vista por motivos que tampoco eran los mismos, las dos mujeres, de unos sesenta años, comparten el mismo dolor.

Sin embargo, ellas están en lados opuestos de la cruel guerra de castas en la India y son víctimas del odio que divide a su comunidad.

El antiguo sistema de castas todavía es una fuerza poderosa y determinante, particularmente en zonas rurales de India, donde ni el gobierno ni la policía tienen mucha presencia.

"El despiadado sistema de castas es utilizado por los políticos para apilar votos. Esta es la democracia en India", dice Satish Sharma, cuyo primo Santosh, único hijo de Apna Devi, fue ejecutado por una multitud rebelde izquierdista de las castas bajas en 1999.

Públicamente, el ex partido gobernante nacionalista hindú de India, Bharatiya Janata, y el partido Congreso, la oposición antes de ganar las últimas elecciones, se apartaron de las castas en sus elegantes campañas electorales. En cambio, se enfocaron en la administración económica y el buen gobierno.

Pero las castas son un factor crítico, ya que determinan quién se queda y quién gana bancas en el Parlamento indio, además de haber dado forma a algunas de las alianzas de partidos regionales de las últimas elecciones.

"Las castas son muy importantes en la política de India", dice el analista Mahesh Rangarajan. "La cuestión de las castas no disminuirá de ninguna forma pero ha cambiado y cambiará el papel que ocupan", agregó.

"El aspecto más llamativo es el incremento de la confianza de los dalits (intocables) y adivasis (tribales) y la forma en que el proceso democrático les ha dado autonomía", dijo Rangarajan.

India está presenciando un cambio en el equilibrio de poder de las castas en el corazón de la zona norte, hogar de la mayoría de los 545 miembros del Parlamento.

Los líderes de las castas inferiores ahora controlan dos de los estados más habitados, Uttar Pradesh y Bihar, que tienen un total de 120 bancas federales y la población de ambos es de unos 250 millones de personas.

La casta superior, liderada por Bharatiya Janata, está cambiando de estrategia para manejar el nuevo balance y se acerca a los líderes de las castas inferiores.

En sucio y húmedo camino, Apna Devi llora mientras recuerda la muerte de su hijo Santosh: "Llegaron a las diez de la noche. Se llevaron a los cuatro al campo y les dispararon. Me despertaron los disparos. Salí corriendo, pero ya estaba muerto".

Santosh, de 20 años, y tres parientes de la casta Bhumihar en la localidad de Bhimpura, fueron acusados de formar parte de la milicia de la casta superior, Ranvir Sena, que había masacrado 12 dalits o "intocables" en otro pueblo hacía tres semanas.

En el caso de Balwanti Devi, fue su marido, un zapatero dalit llamado Ragu Mochi, quien fue arrastrado de su cama por los Ranvir Sena alrededor de la medianoche, un día a mediados de 1988 en Nonahi-Nagwan, de mayoría dalit.

La muchedumbre mató a 21 dalits, incluido un bebé de seis meses, después que los residentes se quejaron de que los dueños de la tierra los engañaban con sus pagas, que desde hace más de 16 años, es casi un dólar por día. (Reuters)

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un grupo de mujeres recuerda a sus parientes fallecidos en medio de un círculo de violencia política.

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