 | domingo, 31 de agosto de 2003 | Las historias de amor junto a sus esposas María Laura, Soledad y Mary enamoraron a estos tres ex párrocos que abogan por el celibato opcional Raúl, René y Carlos se casaron por civil. Y como están convencidos de que por amar a una mujer no dejan de ser hijos de Dios, cada uno ha hecho las veces de cura al momento de bendecir sus matrimonios o bautizar a sus hijos.
Raúl sintió que compartía más de una afinidad con María Laura Méndez (43), cuando aún era sacerdote y ella una catequista, separada, con dos hijos y colaboradora de Cáritas. "Empecé a sentir que con ella podíamos caminar juntos en la lucha: organizamos una radio comunitaria, incluso con gente atea. Sentía un vínculo estrecho por esta mujer y luego, cuando dejé de ser cura, eso se afianzó y se transformó en amor".
René, en cambio, reconoce que antes de elegirla a Soledad Vadalá (22), la madre de su hija Irupé de un año, vivió "alguna que otra histeria".
"Es que el lugar del sacerdote es muy seductor -argumenta-; uno está en el centro de la escena y, lamentablemente, es un ser venerado por muchos, como un médico. De todos modos fue con mi actual mujer con quien decidí un proyecto de vida, fue quien me estaba esperando en la Terminal de Omnibus cuando desde la Iglesia me mandaron lejos de Rosario para que sentara cabeza como sacerdote".
Y se ríe cuando algún romántico asemeja su historia a la de la novela "El pájaro canta hasta morir", de Collen Mac Cullough. "Lo mío -ironiza- se parece más a la historia de «Camila», por la forma en que me castigaron".
No fue Mary Forconi (40) el primer amor de Carlos, pero con ella tuvo a su única hija, Luciana, de 2 años y 3 meses. Mary es divorciada y tiene otros dos hijos de una pareja anterior. Y tal vez sea esto lo que la hace ser un referente para aquellos separados y vueltos a casar que acuden a las charlas que brinda junto a su marido.
Hablar del celibato es inevitable. Mucho más cuando por estos días 160 sacerdotes católicos de Milwaukee (Estado Unidos) le pidieron por carta al Papa que autorice el celibato opcional, amparados en el convencimiento de que "el matrimonio mejora el ministerio sacerdotal".
Tanto Raúl como René y Carlos coinciden con esa visión. Y remarcan: "El celibato también es un valor por el que se debería poder optar. Pero además una mujer no es pecaminosa, no es una contraindicación, a veces el vínculo con ellas nos hace mejores personas".
Apelando a las Sagradas Escrituras, René recuerda que el celibato fue una disposición disciplinaria que se generó en el Concilio de Trento (siglo XVI). Y también refresca un pasaje del Nuevo Testamento donde Pablo realza a la figura del presbítero como la del hombre con una sola mujer y con una familia que lo acompaña.
Tampoco escapa de la charla con ellos el tema de las perversiones. Así llaman al "amor escandaloso" de algunos curas por el dinero y el poder. Y no dejan de referirse a la pedofilia. Mucho menos cuando las denuncias contra el ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni, sonaron hace tan poco tiempo y tan cerca. "Cuando uno escucha esos casos se da cuenta de que no estuvo tan equivocado con sus críticas y sus denuncias. Lo de Storni ya era vox populi en el 85, cuando escuché los primeros rumores. Sólo la suma del poder político y eclesial pudo esconder esa perversión", remató Raúl. enviar nota por e-mail | | |