 | sábado, 23 de agosto de 2003 | Manta corta A Central se le escapó en el descuento El equipo de Russo creció adelante pero se descuidó atrás Gustavo Conti / Ovación (enviado especial) Bronca. Puño cerrado golpeando el aire. Impotencia. Sensación de injusticia que no fue tal. Central cedió dos puntos en el descuento quedándose con un sabor amargo en la boca. Pero de ninguna manera hay que culpar a alguna bruja o quejarse de la mala suerte. Justo cuando el equipo mejoraba en lo que hasta anoche parecía su mayor déficit, la producción ofensiva, descuidó lo que mejor hacía, defenderse. Y el castigo de ese pecado fue dejar pasar una victoria que le hubiera permitido encaramarse con ilusión en el Apertura.
Estévez tuvo tiempo para maniobrar en el descuento y asistir al solitario Mariano González dentro del área, quien clavó el zapatazo salvador de Racing. Pero antes invitó a su rival a atacarlo como en los mano a mano que insólitamente desperdiciaron Estévez y Casas, o en las lentas salidas de Herrón y Ezequiel González que propiciaron contraataques demasiado peligrosos. Por momentos fue el equipo que se perdió después de aquellos dos goles seguidos de Boca en la segunda fecha. Y eso lo terminó pagando caro.
Ser protagonista La tristeza canalla igual no debe tapar el hecho de que el equipo de Russo volvió a sentirse protagonista en el lapso del segundo tiempo donde se hizo de la pelota como quería su entrenador e hizo fácil lo que hasta ayer le costaba mucho, que era llegar asiduamente al arco rival. No es descabellado afirmar que ese lapso fue lo mejor de Central en lo que va del campeonato, donde por momentos se pareció a aquel que tan buen paso marcara en el Clausura último. Para eso mucho tuvo que ver la buena tarea de Belloso y Claudio González, que por primera vez formaron una sociedad cuya consecuencia fue la preocupación que le dejaron a Cuenca en varios pasajes. El centro que mandó Papa para que el Mellizo le quitara el invicto al arquero local (338 minutos) llegó como producto del buen rendimiento que venía exhibiendo Central en el segundo tiempo.
Ese buen momento se extendió hasta más allá del segundo grito auriazul cuando el Yerbatero empezó a justificar su adquisición definiendo con oficio luego de que Ferrari pifiara una asistencia de Belloso. Es que Central había podido escapar a la marca que le imponían Rimoldi y Galdames en el mediocampo y decididamente se había adueñado del balón, el arma que según el técnico le abriría las puertas a una posible victoria que estuvo a un tris de concretarse. Tanto que por entonces Racing había perdido totalmente la brújula y no parecía capaz de poder consumar el empate por el que también había hecho méritos, sobre todo por un mejor primer tiempo y un buen comienzo del segundo.
Al final Central se cubrió la cabeza y se destapó los pies. Y la ecuación resultó más dolorosa porque lógicamente a nadie le gusta que le birlen un partido que parecía asegurado. De todas formas, el análisis optimista dirá que el equipo evolucionó en cuanto a su capacidad de producir situaciones de riesgo. Eso fue quizás lo mejor que se llevó Central anoche de Avellaneda ya que el punto sólo le transmitió amargura.
Síntesis Racing: Cuenca 6, Galliquio 5, Orozco 5, Ubeda 5, E. Domínguez 5, Mirosevic 6, Galdames 6, Rimoldi 6, M. González 5, M. Estévez 6, Casas 5 (69’ D. Milito 5). Suplentes: Pezzuti, Baroni, Ramos y Molina. Técnico: A. Cappa.
Central: Gaona 6, Ferrari 5, Talamonti 5, Carbonari 5, Papa 6, Gvo. B. Schelotto 6, Herrón 5, Messera 6, E. González 5, C. González 7 (83’ P. Sánchez), Belloso 7 (90’ G. Herrera). Suplentes: Castellano, Leonforte y Rivarola. Técnico: M. Russo.
Cancha: Cilindro de Avellaneda. Horacio Elizondo 6. Goles: 38’ Mirosevic (RA), 68’ B. Schelotto (RO), 75’ C. González (RO), 90’ M. González (RA). Amonestados: Casas y Estévez (RA); Talamonti y Carbonari (RO). enviar nota por e-mail | | Fotos |  | Primer festejo del Yerbatero en Central. | | |