 |  | Condenan a 18 años a un ladrón que mantenía tres identidades En el fallo, el juez puso los tres nombres que dio el propio acusado para que no detectaran sus antecedentes
 | Aquino puede llamarse Sergio Ariel, Damián Rafael o Sergio Daniel. La policía y la justicia aparentemente nunca lograron precisarlo pero eso no le impidió al juez Luis Giraudo aplicarle todo el peso de la ley: lo sentenció a 18 años de prisión porque cometió un robo a mano armada mientras cumplía una pena en suspenso y al mismo tiempo lo estaban juzgando por delitos igualmente graves que había cometido en el pasado. Cuando esto ocurrió, el sujeto estaba con libertad condicional. La confusión en torno a la verdadera identidad de Aquino no es casual: se trata de una práctica habitual entre personas del mundo del hampa, que cambian sus nombres todo el tiempo para que la policía y la Justicia no detecten sus antecedentes penales. Esto muchas veces les permite acceder a la excarcelación, un beneficio que el Código Penal otorga con ciertas condiciones, cuando su prontuario en realidad los obligaría a esperar el juicio en prisión. Aquino, que tiene 27 años, no es un ladrón más. El juez Giraudo consideró que se trata de un sujeto de "considerable peligrosidad" y así lo escribió en su fallo después de entrevistarlo personalmente (audiencia de visu, lo llama el Código de Procedimientos Penales) y de evaluar sus antecedentes. El juicio se basa precisamente en sus antecedentes penales y en la actitud que tuvo el día que lo detuvieron por última vez: en esa ocasión, cuando se sintió acorralado, disparó varias veces su arma contra una mujer policía que intentaba arrestarlo. Este episodio ocurrió el 12 de noviembre de 2000, a la 1.45, en Córdoba y Maipú. Mientras en el juzgado de Sentencia Nº 2 lo enjuiciaban por robos previos, también a punta de pistola, Aquino y un cómplice menor de edad entraron a robar en un quiosco y luego huyeron. Las víctimas del atraco avisaron enseguida al Comando Radioléctrico y minutos después los dos ladrones fueron acorralados por varios patrulleros. Aquino iba armado y no dudó en abrir fuego varias veces. Igual consiguieron neutralizarlo y al final acabó bajo arresto. Le iniciaron un proceso y en la carátula del expediente colocaron los tres nombres que usó alternativamente para identificarse. Así no habría forma de lo devolvieran a las calles. Mientras este proceso avanzaba, había otro que llegaba a su fin. Correspondía a delitos anteriores por los que el juez Antonio Ramos lo sentenció a 12 años de prisión, unificando por lo menos tres condenas por otros tantos hechos. Ahora su colega Luis Giraudo tuvo en cuenta aquel fallo porque Aquino no llegó a cumplir la sanción y entonces acumuló las penas: en total deberá sumar ahora 18 años de cárcel, siempre y cuando la Cámara Penal confirme la sentencia que fue apelada por su abogado.
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