Año CXXXV
 Nº 49.386
Rosario,
domingo  10 de
febrero de 2002
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El intérprete regresa mañana a la televisión con "Franco Buenaventura, el profe"
Osvaldo Laport: "Hoy no es tiempo de competencia"
El actor dijo que no trabaja para el rating y espera que todos los canales tengan auspiciantes

Rodolfo Montes / La Capital

A Osvaldo Laport le costó un año empezar a desprenderse de Guido Guevara, su personaje en "Campeones", la tira que fue el gran suceso del 2000. Telefé lo contrató a principios del 2001 y por fin mañana, un año después, empezará a rendirle frutos con "Franco Buenaventura, el profe", que irá de lunes a viernes, a las 21, por Canal 5.
Para encarnar al profesor de literatura y bailarín de tangos, Laport pasó por varios inconvenientes. Para empezar, comenzó con sus clases de baile el fatídico día de los atentados a las Torres Gemelas y terminó cuando los saqueos, horas antes de la caída de Cavallo y De la Rúa. Esa noche, además, había sufrido una descompensación que le provocó tres desmayos. Sólo su empecinada persistencia le permitió sortear tanto contratiempo y abrazarse al personaje, adaptarse y meterse en el cuerpo de Buenaventura.
"Soy un obsesivo del trabajo, en el buen sentido", señaló Laport. Aunque en esta oportunidad, casi le cuesta caro. Espantar el fantasma de Guevara fue su gran desafío. Hasta que no veía las escenas terminadas no se quedaba tranquilo. "Este tipo se me apareció varias veces, pero como imagen mía de escenas anteriores. Mirando luego la escena no se nota la presencia de Guevara", contó Laport a Escenario.
-Tuviste un año de preparación y ahora salís al ruedo. ¿Llegás bien?
-Con Telefé estrechamos las manos hace un año y desde entonces comenzó nuestra relación ya pensando en este producto. En aquel momento sentía que necesitaba un año para desprenderme de un tipo como Guevara, que traía marcado muy fuertemente en mi vida cotidiana. El 2001 fue un descanso necesario para encontrar otro personaje, y merecido por otro lado. Vengo transitando por este arado desde hace muchos años, y estoy agradecido por eso, pero necesité parar un poco.
-¿Franco será, otra vez, un tipo con una historia áspera?
-Este no es un personaje golpeado como fue el boxeador Guevara, pero sí es un hombre que peleó en la vida y tendrá un porcentaje muy alto de Osvaldo Laport. Este personaje tiene mucho de mí. En este caso me costó un poco aceptar una propuesta donde no necesito componer especialmente a Franco, aunque luego, con el correr de los capítulos, aparecerá una faceta distinta donde tendré que actuar mucho (cuando surja el stripper oculto que vive en el profesor).
-¿El stripper es el costado que necesitabas para poner el cuerpo en el centro de la escena?
-Siento que esa faceta me permite ir más allá del cuerpo, mejor o peor que uno pueda lucir. Es la posibilidad como actor de buscar otra cosa. Franco Buenaventura se va a desdoblar en algo distinto y eso me atrae.
-¿Encontraste el protagónico que venías buscando?
-No necesariamente. Siempre digo que en mi vida la cosas deben fluir naturalmente. Las veces que intenté provocar determinada situación, no obtuve resultados. Hoy estoy realmente feliz, aunque no sea un momento para decir que uno es feliz. Trabajar no debería ser un privilegio sino un derecho de todas las personas. Como trabajador estoy feliz.
-¿Qué descubriste en Franco?
-Franco me permite meterme en la historia de un loco un poco petardista. Con el director Pablo Fisherman entramos en un código secreto, tenemos como un acuerdo donde me permito sorprender a mis propios compañeros en las grabaciones, cuando no digo la letra escrita e improviso. Esto resulta de gran riqueza y lo estamos usando de manera permanente. Después veo las escenas, me gustan y los autores me lo agradecen.
-¿El stripper es una variante pensada a tu medida?
-Toda mi carrera la hice enamorándome de los personajes sin preguntar demasiado por la intención de ellos. De pronto estos últimos días me fui desayunando que se trata de mi primer protagónico. Ahí dije ¡ah!, tienen razón. De todos modos no me da mayor responsabilidad de la que habitualmente pongo en juego cuando acepto trabajar en una tira. La novela lleva el nombre de mi personaje, pero para mí es siempre igual.
-¿Fue fácil o difícil aprender a bailar el tango?
-Me encanta bailar tango. Yo lo bailaba de puro audaz y en un principio pensé en bailarlo arrabalero o canyengue, pero luego temí que se filtrara Guevara en esa forma de bailar, entonces me volqué hacia un estilo de tango internacional. Elijo las melodías, tengo gran libertad en ese sentido.
-¿La Boca resuena de un modo especial en tu vida?
-Con Viviana, mi esposa, nos conocimos en La Boca. Por eso a veces pienso que hay un destino marcado. Muchas noches me quedé en La Boca, en la casa de Viviana, hasta que saliera el primer colectivo en la madrugada para volverme a casa. Otras veces me volvía caminando porque no tenía plata para el colectivo. Hoy me da mucha pena que tengamos que grabar algunas escenas de exteriores en nuestro querido Caminito, custodiados desde los cuatro costados por la inseguridad. Ojalá se revierta todo esto.
-¿Cómo resulta componer un personaje que en principio seduce desde lo intelectual antes que desde lo corporal?
-Lo disfruto mucho, juego con las palabras y a partir del código con el director, sorprendo a mis compañeros. Por suerte va todo muy bien.
-¿Es un compromiso ser la cara del producto más importante de Telefé en el año?
-Entiendo que la empresa tiene intereses naturales en ese sentido. Pero mi opinión como actor es que hoy no es tiempo de competencia. Yo no trabajo para la batalla por el rating. Si el otro canal tiene un producto importante en la misma franja horaria, quisiera que a todos nos vaya bien. Ojalá que este año todos tengamos auspiciantes.
-¿Creés que la Argentina puede salir de la crisis?
-Yo hago un llamado solidario, pido que volvamos a creer en nosotros. Quiero creer que quienes están gobernando en este momento estarán trabajando a favor de la gente y no pensando en cagarnos de nuevo, como tantas veces. Sé que es muy difícil salir adelante y lo vivo con mi propia familia que está complicada como tantos millones de argentinos y uruguayos.
-En el último año tuviste tiempo para compartir con tu mujer y tu hija, pero te quedó un promesa sin cumplir, no agrandaste la familia.
-(Risas) La verdad, tuve tiempo...¡un año! Creo que ni Viviana ni yo estuvimos con la cabeza libre como para procrear. Estamos angustiados, tristes, agotados y a la expectativa de lo que vendrá. Para tener otro hijo me gustaría sentir lo que sentíamos cuando vino Jazmín, estábamos en un tiempo donde no sufríamos socialmente lo que padecemos ahora.



Viviana Saccone, Osvaldo Laport y Carina Zampini.
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