María del Carmen Di Francesco quedó encerrada en el cubículo del cajero del banco Bisel de Oliveros durante el asalto de ayer a la mañana. Uno de los disparos que efectuaron los ladrones atravesó la cabina donde estaba la mujer. "Sé que no ocurrió nada trágico, pero después del susto siento que nací de nuevo", contó Di Francesco después del asalto. La mujer, docente de 52 años, había ido al cajero para efectuar operaciones de rutina. No reparó en ningún movimiento extraño hasta que escuchó un estampido. Entonces se quedó agachada, dentro de la cabina. Fueron ochenta segundos. Vio con alivio que los ladrones se iban y, en ese momento, un proyectil impactó contra el cristal de la puerta de la cabina. "No se por qué ni a qué le tiraron. Me quedé shockeada, paralizada", dijo. La mujer salió con la ayuda del gerente del banco, que le abrió una puerta interna.
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