Fue el héroe de la primavera. Se sacó la camiseta y se la regaló a la tribuna. Estaba empapada del trabajo de casi dos horas y media que le llevó superar a Max Mirnyi y poner al equipo a punto del ascenso al Grupo Mundial. "Esta fue la alegría más grande que tuve en el tenis. Por la gente, por mí, por el tenis argentino que está buscando el ascenso hace tanto", dijo Gaudio de movida. Era una historia que pintaba mal. "Cuando perdí el primer set y estaba en el segundo 1-2 se me complicó. Levanté ese 0-40 y allí estuvo la clave. Fue una inyección de ánimo genial. La gente se levantó y me levantó. Es difícil jugar contra un tenista así. Si jugás un poquito mal, perdés", analizó el centro de todas las miradas y elogios. "No sé si soy un copero. Eso lo tienen que decir los periodistas, la gente, pero la adrenalina que genera dentro de la cancha jugar la Davis no se compara ni con el US Open ni con Roland Garros ni con Wimbledon", señaló Gaudio. Se quejó de la cancha porque "estaba bastante mala", y siguió hablando de las claves de una gran victoria en pos del ascenso. "Era fundamental que metiera el primer saque, pero él se me venía a la red con cualquiera, tenía que variar constantemente, bajarle la pelota, quitarle el ritmo", comentó. "¿Cuándo sentí que lo ganaba? Cuando gané el último punto, antes no lo sentí mio. No es una frase hecha", explicó con mesura, más allá que, desde afuera, la sensación del triunfo había llegado antes. Por último, Gaudio explicó por qué le gritó "puto" a su rival cuando se puso 5 a 3 arriba en el cuarto set. "Sinceramente me lo tomé como una revancha, ya que él me pegó un pelotazo en el primer set, varias veces me apuntó mal al cuerpo y nunca me pidió disculpas", cerró. (DyN)
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