Año CXXXIV
 Nº 49.125
Rosario,
miércoles  23 de
mayo de 2001
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Desocupación. Crece la tensión social y política en el Gran Buenos Aires
La marcha de chicos llenó Plaza de Mayo con reclamos

Los 600 chicos que marcharon durante 15 días desde La Quiaca (Jujuy) exigieron ayer el respeto por sus derechos y trabajo para sus padres desocupados, en la Plaza de Mayo.
La manifestación, a la que se agregaron decenas de alumnos de escuelas bonaerenses y porteñas en inmediaciones de la plaza, estuvo encabezada por la agrupación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), "Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo", quienes se ubicaron, pasadas las 14, en unas gradas ubicadas de espaldas a la Casa Rosada.
Organizados por dirigentes de la CTA, los chicos interpretaron distintas canciones para denunciar que "ser un niño pobre tiene nombre y destino: prostitución, droga, cárcel o ser asesinado en cualquier esquina de la pobreza", según un comunicado de la entidad gremial.
Junto a los chicos, en su mayoría de entre 6 y 14 años, alumnos bonaerenses y porteños con guardapolvos blanco, participaron de la manifestación, al igual que organizaciones no gubernamentales, entidades culturales y varios gremialistas.
Además de pan y trabajo para sus padres y el respeto por la Convención de los Derechos del Niño, la agrupación de la CTA exigió "el cambio del modelo económico" que "es un saqueo de nuestros bienes, nuestras alegrías y el verdadero accionista de los niños descalzos", según el comunicado.
El coordinador Nacional de los Chicos del Pueblo, Carlos Cajade, aseguró que "trataremos de diseñar con los chicos un futuro distinto, un país de la vida y no un país de la muerte como es hasta ahora".
"Los chicos tienen una fuerza y una voluntad que puede transformar los corazones de los hombres. Tienen una creatividad que nos puede ayudar a cambiar el presente", dijo el dirigente y sacerdote católico, que conduce la agrupación, junto a Alberto Morlachetti, responsable del Hogar Pelota de Trapo.
La marcha se inició el 7 de este mes en La Quiaca con la convocatoria de 550 menores, a los cuales se le agregaron en los momentos finales de la movilización medio centenar más, según precisó Cajade.
A la última noche de la marcha, los chicos y los organizadores la pasaron en el polideportivo central de la municipalidad de Tigre, desde donde se dirigieron al centro capitalino.
Si bien estaba previsto la entrega de un petitorio destinado al presidente Fernando de la Rúa, y "convencidos del éxito de la movilización", los dirigentes optaron por retirarse sin ingresar en la Casa Rosada, según lo confirmó el propio Cajade.


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