 |  | Editorial Detrás de la Bandera
 | El país transita por una época de crisis económica prolongada, desprestigio de las instituciones políticas, debilitamiento de los lazos de solidaridad y escasez de referentes donde hallar valores dignos de emulación. Se discurre permanentemente sobre la pérdida de nuestra identidad y de la necesidad de recuperar componentes éticos que fueron fundamentales para el nacimiento y consolidación de nuestra querida República. Sin embargo, de la prédica a los hechos sigue habiendo una distancia difícil de reducir, aunque para ello sólo se necesitase de una simple decisión administrativa, como en el caso del reclamo para que no se traslade el feriado del Día de la Bandera. Anteayer, en un acto casi sin antecedentes, se reunieron en la Sala de las Banderas del Monumento el gobernador de Santa Fe, el intendente de Rosario, miembros de ambos gabinetes, legisladores nacionales y provinciales de todos los partidos políticos, autoridades militares, de las universidades y hasta el presidente de la Corte Suprema, entre otros. El motivo, precisamente, fue cerrar filas y sumar fuerzas para lograr que a partir de este año y definitivamente el Día de la Bandera se conmemore en la fecha calendario que caiga el 20 de Junio y que no se traslade como otros feriados. Para ello se firmó un petitorio que fue presentado ayer en el Congreso de la Nación. El reclamo, del que ya existen precedentes, como el del propio gobernador en 1996 o la iniciativa del extinto diputado Estévez Boero, debería ser de rápida respuesta, en un país que se considerase respetuoso de los principios federales. Pero en la Argentina de los últimos años, no se puede desconocer que han tenido mayor peso o preferencia los intereses de los empresarios turísticos para mantener los largos fines de semana, que el de aquellos que pretenden que las fechas patrias sean una jornada de recordación y reflexión. Otro dato que demuestra la indiferencia del gobierno central ha sido la ausencia en los últimos años del presidente de la Nación en el tradicional desfile de la jura en el Monumento. Por ello adquiere un alto significado la señal de unidad dada por los principales dirigentes de la ciudad y la provincia. "Venimos a expresar nuestro deseo de rescatar los valores trascendentes forjados en la lucha por nuestra independencia nacional", reza el petitorio. Tal vez una lectura sensata de alguna mente abierta y despojada de compromisos de coyuntura logre reparar en la certeza de este reclamo y le devuelva a la ciudad lo que nunca debió haber perdido.
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