Daniel y Gustavo, los chicos de 9 y 14 años desaparecidos en febrero pasado y rescatados a salvo por Interpol en Brasil, pasaron su primer día con sus padres tras un emocionado encuentro después de casi tres meses meses de haber sido llevados por un hombre a Río de Janeiro. Según relataron ayer, pasaron la frontera sin que las aduanas de ninguno de los dos países les haya pedido identificación (ver aparte).
Los niños relataron que fueron retenidos y amenazados por un vendedor ambulante al cual conocían sus padres, los hicieron "trabajar" repartiendo panfletos y corriendo sillas en las playas de Río de Janeiro, para una supuesta empresa de turismo y dormían en una favela.
"Estoy contento. Estuvimos trabajando repartiendo folletos en la playa. Queríamos volver, pero no nos dejaban", relató Daniel, con relación a Daniel Pedro Pires, quien permanece detenido en Río y sobre quien la Justicia argentina ya pidió la extradición. Según señaló el comisario inspector Aníbal Degastaldi, el detenido podría ser traído a la Argentina "en 10 ó 15 días".
Los pequeños habían desaparecido el 2 de febrero cuando acompañaron Pires, vendedor de ojotas y zapatillas, que había llegado al barrio unos seis meses antes y en quien los padres habían manifestado confianza.
Tras dos meses de búsqueda infructuosa, con marchas y pedidos solidarios en medios de comunicación, fueron hallados por Interpol en una playa de Río de Janeiro junto al hombre que los sacó del país, gracias al testimonio de una turista argentina que los identificó tras ver sus imágenes en un programa de televisión.
Los chicos arribaron a la 1 de ayer en un vuelo regular de Aerolíneas Argentinas procedente de San Pablo y fueron recibidos en el aeropuerto de Ezeiza por sus padres, en medio de abrazos y escenas de emoción.
"Gente que busca gente"
El juez de Menores de San Isidro Néstor Cámere, a cargo de la causa, dijo que la primera versión que le llegó de la estadía de los chicos en Río de Janeiro fue "por parte de los periodistas del programa Gente que Busca Gente" que se emite por América 2, en base a "una turista argentina que vio a los chicos en una playa de Copacabana y se puso en contacto con la producción".
"Así -indicó el juez-, la producción envió a Brasil a periodistas, colaboradores y los filmaron. También lograron hacer declarar a dos testigos a la fiscalía, que pidió la extradición del mayor".
Por otra parte, el abogado de las familias, Juan Alberto Damboriana, confirmó ayer que delincuentes que estaban en Brasil con el vendedor ambulante que se llevó a los chicos intentaban utilizar a los menores para que transportaran droga.
Daniel, rodeado del afecto de sus padres, resaltó que a él y a su amiguito los obligaban además a "juntar latitas", que trabajaban "desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche", y que, junto a su secuestrador, "dormíamos en una favela. No podíamos hacer nada porque él nos controlaba mucho".
Posible compra
Ante la versión que circuló ayer, de que una pareja de alemanes habría intentado comprar a los chicos pero que Pires se habría negado, el juez dijo que esa información "todavía no la tenemos en el expediente", aunque le resultó "raro que alguien intente comprar a un chico de esa edad". Sin embargo, uno de los testigos que vio los chicos en Río habría asegurado que presenció el hecho.
Juan Carr, titular de la organización no gubernamental Red Solidaria, afirmó que "cuando se juntan los medios de comunicación, la comunidad, Interpol y la policía, el sistema de búsqueda funciona" y "da fuerzas para seguir con los otros 53 casos de chicos desaparecidos" que hay en el país.