Jerusalén. - El ataque israelí contra una base siria en el Líbano constituye un cambio de política, pues ahora Israel advierte a Siria que la considera responsable por cualquier ataque guerrillero desde el Líbano, remarcaron fuentes oficiales. Ultimamente, Israel había bombardeado blancos guerrilleros en represalia por incursiones a través de la frontera, pero se había abstenido de atacar las instalaciones sirias en el Líbano para evitar una ampliación del conflicto. Raanan Guissin, asesor del primer ministro israelí Ariel Sharon, insinuó que habría nuevas incursiones si Siria, principal factor de poder en el Líbano, no detiene el accionar de las guerrillas libanesas y en particular del grupo shiíta proiraní Hezbolá. El ministro de Defensa, Binyamin Ben-Eliezer, dijo que "las reglas del juego han cambiado. Hemos comunicado a los sirios que los consideramos los únicos responsables, pero al mismo tiempo tratamos de prevenir una escalada", explicó Ben-Eliezer. El ataque a una estación de radar siria fue aprobado la noche del domingo por el gabinete de seguridad israelí, por 11 votos contra dos. El canciller Shimon Peres y el ministro de Transporte, Ephraim Sneh, ambos del Partido Laborista, se opusieron al plan por considerarlo inoportuno. Peres aparentemente temía que arruinaría la visita a Jerusalén iniciada ayer del canciller jordano Abdulilah al Jatib, quien trata de mediar entre Israel y los palestinos para poner fin a siete meses de violencia. Jatib dijo después de su encuentro con Peres que la incursión fue "una agresión innecesaria e injustificada que puede hacer peligrar la situación global en la región". Aunque Israel se retiró el año pasado de una franja de territorio en el sur del Líbano que ocupó durante 18 años, Hezbolá sigue atacando puestos israelíes en un tramo disputado de la frontera. El ataque más reciente se produjo el sábado y provocó la muerte de un soldado israelí. En la incursión de ayer murieron tres soldados sirios.
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