Año CXXXIV
 Nº 49.090
Rosario,
martes  17 de
abril de 2001
Min 19º
Máx 28º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com






El ministro se mueve en medio de un peligroso juego de presiones

Isidoro Gilbert

Domingo Cavallo volvió "a hablar con la gente" y no con los mercados, a los que "despreció" por haber protagonizado ayer una reacción desalentadora, aunque no diga en público lo mismo. Mientras recorría el espinel de empresarios, legisladores, dueños de bienes de capital, sindicalistas, el jefe de Gobierno de Buenos Aires y el directorio del Banco Central, el ministro pidió a Guillermo Mondino, su jefe de asesores, que intentara convencer a los analistas de Wall Street, conferencia telefónica mediante, sobre cuales son los objetivos del plan de eurización, la piedra maestra del plan económico que está elaborando día a día. En público, los calificó de "miopes".
Es un forcejo fuerte en el que avanza a pesar de todo. "Le dobló la mano a (Pedro) Pou, quien tuvo que aceptar la idea de incorporar el euro como moneda de respaldo del peso", dijo a La Capital un hombre que habla todos los días con el titular del Banco Central. Como moneda de cambio, estimó, surgió la ratificación de Pou sobre la intención de quedarse hasta cumplir con su mandato.
En el Central están convencidos que Fernando de la Rúa no desdeña a los mercados como aparentemente sí lo hace su ministro. Creen que el presidente no tendrá en cuenta la inminente resolución de la comisión bicameral que recomendará removerlo con argumentos políticos, no jurídicos, pero subrayando sus serios errores para evitar la quiebra de instituciones financieras y en el control del lavado de dinero, entre otros asuntos que contendrá el dictamen.
Uno de sus redactores confirmó ayer que no recibió indicaciones para detener el curso de los acontecimientos. Sea como sea, el presidente se tomará su tiempo, hasta que retorne de Washington y Quebec. Un asesor político de Cavallo dijo ayer a este medio que "lo de Pou es un problema de tiempo". ¿Cuánto?. "La iniciativa la tiene el ministro", respondió. En el Central ven las cosas de otra manera. En el fondo, no están en desacuerdo, al menos varios directores, con la incorporación del euro. "Es una medida inteligente", reflexionó la fuente consultada, que "no llevará a la flotación (que es la duda en los mercados), sino a ampliar la banda cambiaria", una cuestión que deslizó el ministro en su conferencia de prensa.
El día fue muy agotador, al punto que el ministro suspendió su participación en un acto académico en homenaje Raúl Presbich, del que hoy se cumple el centenario de su nacimiento. Ocupar la tribuna con su discípulo, Aldo Ferrer, un keynesiano, no era una mala oportunidad para seguir cosechando amigos.
En Wall Street, los analistas a los que Cavallo le pidió que se pongan anteojos, creen que el ministro "está jugando con fuego". Algún callo ha tocado para que "los jóvenes" que recomiendan donde invertir o vender le tiren con todo.
La voz del Banco Central explicó desde la sicología la turbulencia de ayer en los mercados: "Se están vengando de la humillación". Se refería al día que Cavallo juró no tomar más dinero a tasas de usura, palabras que no duraron mucho tiempo. El mismo mensaje envía a los bancos extranjeros: "O bajan las tasas, o no pedirá prestamos", dijo ayer en concreto.
Es que para los próximos meses el heterodoxo no necesita plata. Y por eso, lo envía a Daniel Marx a conversar "con los técnicos" del FMI, que vinieron a ver con más disposición que mala onda, a mirar los números y el programa. Mañana vuela al mediodía hacia Londres, para participar en el cónclave del "Grupo de los 30" que reúne a economistas de fuste: allí Cavallo une lo útil, explicar su programa a hombres de mucha influencia, con lo agradable (satisfacer su ego, que no es pequeño).
Si consigue una combinación de vuelos civilizada, podría detenerse unas horas en San Pablo para convencer a los industriales paulistas, que están irritados, que no afectará sus intereses puestos a favor de un mejor Mercosur. Allí saben, de todos modos, que el ministro quiere una Asociación de Libre Comercio sudamericana, y en otro momento intentará convencer Fernando Enrique Cardoso, dueño del copyright de la idea, que la retome. Hay una diferencia que no es un matiz: el presidente brasileño quiere ir al mercado común sudamericano, es decir, poner una arancel común para la región y desde allí negociar con los EEUU el futuro del Alca, cuyo dibujo futuro es incierto pese al encuentro cumbre en Canadá.
Cavallo no estará la semana que viene con Bush, aseguró una fuente del ministerio de Economía. Ayer circuló el dato que en el país del norte tomaron mal la opción de recostarse financieramente en el Merado Común Europeo. Cavallo se ofrece de avanzada del capital europeo para Latinoamérica, pero colocándose en el camino intermedio con los EEUU. Se trata de un juego de presiones, algo que no escaseará en el futuro.


Notas relacionadas
Pou avaló la eurización y desmintió su renuncia
Diario La Capital todos los derechos reservados