Año CXXXIV
 Nº 49.004
Rosario,
domingo  21 de
enero de 2001
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Especialistas locales discuten la agenda del nuevo presidente para América latina
¿Qué le espera a la economía argentina con Bush?
Recesión, tasas de interés y negociaciones de libre comercio. El coctel que viene del norte promete un nuevo escenario para América latina

Fabiana Monti

George W. Bush asumió como presidente de Estados Unidos. ¿Qué le espera a la Argentina en materia económica? El cambio de mando en la principal potencia del mundo no es un hecho menor para el resto de las economías, especialmente las emergentes. La estrategia para alejar el fantasma de la recesión en el país del norte y la política comercial para América latina son los puntos de la agenda de la nueva administración que más interesan a los economistas locales.
La política económica de la potencia que en los últimos años motorizó la economía internacional se transforma en la política del mundo. En tal sentido, el nuevo presidente se mostró muy insistente en la necesidad de contener el aterrizaje de Estados Unidos, a tal punto que recibió críticas desde Wall Street con el argumento de estar pronunciando una profecía capaz de autocumplirse.
Con indicadores preocupantes sucediéndose día a día, Bush ya estudia acelerar la instrumentación de su programa de recortes de impuestos. La propuesta de batalla del hijo del viejo amigo de Carlos Menem es un plan de reducción tributaria de 1.300 millones de dólares. Para avanzar en esa iniciativa, cuenta con el respaldo de un importante superávit fiscal heredado de los ocho años de crecimiento que se registraron durante el gobierno de Bill Clinton.
El resto del trabajo ya lo comenzó a hacer el todopoderoso presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, con la rebaja de las tasas de interés, causa directa de la fuerte suba de la Bolsa en Argentina y la brusca reducción del costo de financiamiento para el gobierno nacional.
En el frente externo, el tema excluyente de la agenda es la creación del Area de Libre Comercio Americana (Alca), un proyecto alumbrado en 1994 que se ha visto demorado por la puja comercial entre Estados Unidos y sus socios latinoamericanos y por la propia resistencia del Congreso estadounidense a habilitar la negociación directa al gobierno saliente de Bill Clinton.
Intentando dar una señal de sus prioridades, Bush designó como Representante Comercial a Robert Zoellick, uno de los protagonistas de la conformación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), y anunció que su primera viaje al exterior será para la Cumbre de las Américas en Quebec (Canadá).

Baja de tasas
Desde Argentina, con una deuda de 150 mil millones de dólares, el mayor interrogante sigue siendo la evolución de la economía estadounidense y su impacto en la tasa de interés.
El economista Marcelo Lascano es uno de los que piensa la Reserva Federal anunciará nuevos recortes pero advierte que el beneficio del país será "tangencial" ya que "buena parte de la deuda está acordada a una tasa fija y, para los préstamos privados, el país sigue siendo de alto riesgo".
En este tema, los mercados miran más a Greenspan que a Bush, toda una metáfora de la estabilidad de las políticas económicas en los países industrializados. El economista local Tulio Cecconi, de la Fundación Mediterránea, pidió calma: "Creo que hay que esperar un poco porque los mercados son decisivos y si en Estados Unidos siguen bajando la tasa también pueden perder credibilidad".
La última encuesta realizada por Reuters da cuenta de que el 51% de los estadounidenses teme que la recesión en su país esté a la vuelta de la esquina. Y reclaman medidas.
"Entiendo que la desaceleración en Estados Unidos va a ser corta, no va a durar más de un semestre y luego la evolución de la economía volverá a la tendencia positiva", opinó Redrado, de la fundación Capital.
La búsqueda de competitividad y el aumento de las exportaciones "tendrán un papel muy activo en ese proceso", advierte Lascano. Esto tiene como contrapartida una desaceleración en las importaciones del país del norte, lo cual no es un dato menor para las ventas externas argentinas, aún cuando EEUU no sea su mercado principal.
Un dato: Argentina y Brasil están entre los pocos países latinoamericanos que tienen déficit comercial con Estados Unidos. Una fotografía que alienta las especulaciones sobre una estrategia más agresiva de la administración Bush para abrir el mercado latinoamericano a los productos e inversores de ese origen. Patentes, cuotas agropecuarias, aranceles, son algunas de las batallas que se vienen librando en torno del proyecto de integración continental.
El Alca, la iniciativa lanzada en 1994 para promover el libre comercio en la región a más tardar en el 2005, será de nuevo un escenario de confrontación.
Para Martín Redrado, de la Fundación Capital, "un mayor impulso para crear el Alca puede significar más inversiones para la región, particularmente para Brasil, Argentina y Chile, en ese orden".
"Creo que Bush es un presidente más latinoamericanista que su antecesor, puso al frente del comercio exterior a un protagonista de las negociaciones para el acuerdo de libre comercio con México y Canadá y le dará impulso al proyecto de una zona de libre comercio continental", dijo Redrado.
Ahora, ¿es compatible esta iniciativa con la existencia del Mercosur? En los papeles, todos dicen que sí, pero el disgusto brasileño por el acuerdo comercial de Chile con Estado Unidos permite pensar en un escenario de tira y afloje.
El rosarino Jorge Bertero, por ejemplo, sostiene que el Alca y el Mercosur "no son compatibles, porque "no se pueden mantener dos estructuras que tienen regímenes arancelarios distintos". Advirtió que "el Mercosur es muy cerrado y el Alca terminaría absorbiéndolo".
El economista señaló que "si bien la creación de un área de libre comercio permitiría la llegada de grandes players norteamericanos a la región", el temor es que las exportaciones argentinas son competitivas conlas de Estados Unidos, sobre todo en el rubro agrícola.
No es descartable que, recorte de tasas y reducción presupuestaria mediante, Estados Unidos aumente la brecha de competitividad con Argentina. "Bush fue muy enfático en su posición de destinar el superávit fiscal para solventar una rebaja de impuestos y eso aumentará la competitividad norteamericana, por ende colocará a nuestros exportadores en desventaja", dijo el economista Manuel Herrera, un convencido de que la secuencia de integración continental es: primero Mercosur, después Alca.
El juego recién comienza. El Gran hermano del Norte empieza un nuevo ciclo en la política y, con la estabilidad que caracteriza a los países desarrollados, promete cambios pero no tanto en la economía. "No creo que la asunción suponga un cambio fundamental en las relaciones externas de Estados Unidos porque tienen una estrategia duradera en función de sus intereses", señaló Lascano, para quien más allá de algún respiro coyuntural, Argentina deberá seguir buscando la manera de hacer sus deberes por sí sola.



George W. Bush, el nuevo presidente de EEUU.
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