El ex presidente peruano Alberto Fujimori, cuyo índice de popularidad pasó de los 80 puntos porcentuales en 1992, cuenta hoy con el respaldo de un 6,3 por ciento de los peruanos, mientras que un 89,4 por ciento lo rechaza. Según esos datos de la encuestadora CPI, Fujimori habría superado en impopularidad a su antecesor, Alan García, que dejó al país desbordado por la violencia, destruido financieramente y acosado por la corrupción y que hoy vive en el extranjero por tener cuentas pendientes con la Justicia. Un 85,3 por ciento de los peruanos cree que el destituido ex presidente protegió a su corrupto asesor Vladimiro Montesinos, y un 74,1 por ciento lo señala como el principal responsable de la crisis, incluso muy por encima de quien fuera el jefe de la organización político-criminal que operó en la última década. La encuesta de CPI desmiente así a Fujimori, que, en una entrevista que publicó el periódico estadounidense The New York Times, asegura mantener el respaldo de un cuarto de la población. Hace pocos meses, Fujimori logró casi el 50% de votos ante el opositor Alejandro Toledo. El ex presidente está en Tokio oficializando su nacionalidad japonesa para vivir allí sin problemas. La mayoría de analistas están dispuestos a apostar que nunca regresará al Perú, en especial ahora que surgen indicios que lo involucran directamente en la corrupción. Fujimori, de 62 años, tuvo en su momento un enorme respaldo popular, gracias a la derrota del terrorismo, a la estabilización económica de su primer período y a la forma como aplastó a la desprestigiada clase política que lo precedió. Para analistas como Jaime de Althaus, la mínima popularidad que mantiene hoy el ex presidente marca también el fin político de lo que se llamó fujimorismo, al margen de que aún pueda dar algunas batallas en el actual Congreso.
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