Washington . - La lucha del vicepresidente Al Gore por objetar los escrutinios de Florida como último recurso para mantener abierta la puja por la presidencia con el republicano George W. Bush recibió ayer la crítica de importantes referentes de su propio partido, el demócrata, y el rechazo por abrumadora mayoría de la opinión pública. El domingo, las autoridades de Florida dieron como vencedor en ese Estado a Bush, otorgándole los 25 electores que le permitirían vencer en el colegio electoral. La resolución sin embargo está condicionada a varias reclamaciones judiciales del equipo de abogados de Gore y del mismo Bush.
Una encuesta encargada por el diario Washington Post y la cadena de televisión ABC, difundida ayer, reveló que el 60 por ciento desea que Gore abandone la carrera presidencial, mientras que sólo el 26 por ciento está a favor de mantener la batalla legal. El 76 por ciento acepta a Bush como ganador. Otro sondeo del diario USA Today y la cadena CNN muestra que el 57 por ciento de los encuestados está en contra de la impugnación legal de las elecciones y el 56 por ciento quiere que termine la lucha política.
No cabe la menor duda de que tiene las cosas muy cuesta arriba, comentó sobre Gore el ex secretario de la Casa Blanca Leon Panetta, un demócrata. Todo va ahora en su contra, concordó el historiador Henry Graff.
El tiempo, un problema para Gore
El principal obstáculo del vicepresidente Al Gore es el tiempo. Además, su posición es necesariamente defensiva, ya que a la vez busca más votos y la paciencia del electorado, mientras que el candidato republicano George W. Bush se limita a comportarse como un presidente en pos de las llaves de la Casa Blanca, además de comenzar a organizar su gabinete.
Al día siguiente de ser certificado Bush ganador de la Florida, Gore quiso evitar la impresión de que la pugna había terminado. Si cada voto cuenta, dijo el vicepresidente en una conferencia con sus aliados demócratas, hay fácilmente más que suficientes para cambiar el resultado y decidir las elecciones a favor nuestro, insistió el candidato presidencial demócrata.
En la apelación presentada por sus abogados, Gore sostuvo que no solamente todos los votos deberían ser contados, sino que los tribunales deberían proclamarle ganador. Los letrados de Gore pidieron a la Corte Suprema estatal en Tallahassee que certifique los verdaderos y precisos resultados de la elección presidencial del 2000 en la Florida, proclamando a Gore y a su compañero de fórmula Joseph Lieberman los ganadores en ese Estado.
Mientras sus abogados batallan en el frente legal, Gore inició una ofensiva de relaciones públicas para restar fuerza al llamamiento público de Bush de que reconozca su derrota, algo que el gobernador texano le viene pidiendo desde hace tres semanas.
El escrutinio completo
Gore dijo en una alocución difundida en directo a todo el país por los principales canales de televisión que su única intención es obtener el escrutinio completo de votos en la Florida. No un recuento tras otro recuento como han denunciado algunos, aclaró el vicepresidente.
Gore denunció que los abogados de Bush plantearon demandas judiciales para retrasar y cesar el escrutinio y todo esto habría concluido hace tiempo si no llega a ser por esos esfuerzos para bloquear el proceso a cada paso.
Las elecciones presidenciales norteamericanas no son decididas por voto popular sino por el colegio electoral, conforme a las normas constitucionales. Los 25 votos electorales de la Florida en ese organismo darían a Bush uno más que los 270 necesarios para ser el nuevo presidente. En el escrutinio final dado a conocer el domingo por las autoridades republicanas de Florida, Bush venció por 537 votos. Gore cree que un recuento completo le permitiría superar ampliamente ese estrecho margen.
Panetta advirtió que ambos candidatos deberían cesar sus gestiones en la Corte Suprema federal en lugar de continuar la batalla en la Cámara de Representantes. Una vez que la Corte Suprema emita una decisión, Dios mío, ambos candidatos deberían respetarla, dijo Panetta.
Panetta no consideró muy halagüeñas las probabilidades de Gore de alcanzar la victoria presidencial. Quizá Gore tenga que renunciar a su empeño de obtener la presidencia como resultado de lo que diga la Corte, advirtió el veterano político y ex legislador.
Por su parte, el líder de la bancada demócrata en el Senado Tom Daschle reconoció que los demócratas trabajan contra reloj antes de que expire el plazo del 12 de diciembre para que sean designados los miembros del colegio electoral por la Florida, que con los del resto del país certificarán el 18 de diciembre al ganador presidencial.