Año CXXXIV
 Nº 48.952
Rosario,
miércoles  29 de
noviembre de 2000
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España, un año sin tregua. Xabier Arzalluz, presidente de los nacionalistas vascos
"Fuimos los únicos que quisimos negociar; logramos una tregua y nadie nos ayudó"
El domingo se cumple un año desde que ETA retomó la violencia en el País Vasco, provocando 21 muertos

Jorge Vogelsanger

Bilbao. - Si no nos matan es porque todavía no ha llegado el tiempo, no de meterse con el PNV, sino de que eso sea bien aceptado en el mundo etarra. Para el presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Xabier Arzalluz, también su organización corre peligro de convertirse en blanco de los atentados terroristas de la organización separatista ETA. El referente más importante del nacionalismo vasco, en el gobierno en Euskadi, sostiene que la tregua de 14 meses que mantuvo ETA hasta hace un año se desperdició. Lo que hizo insostenible la tregua para ETA es que el gobierno central seguía deteniendo gente.
A sus 68 años, Arzalluz está considerado el verdadero hombre fuerte del País Vasco, por encima incluso del jefe del gobierno autónomo, el lehendakari Juan José Ibarretxe, algo que él rechaza categóricamente: Soy el perro guardián del caserío. Presidente del PNV desde 1980, con un intermedio de dos años entre 1984 y 1986, Arzalluz fue una figura clave en las negociaciones con ETA que condujeron a la tregua, rota el 3 de diciembre de 1999.
-¿Cuál es su balance del año que ha transcurrido desde que ETA rompió la tregua?
-Lógicamente lo interesante fue lo anterior, que tuvimos año y medio de tregua. Una tregua real, que no habíamos conocido nunca. Y creo que ese tiempo se desperdició. ETA nos echó la culpa a nosotros de la ruptura, pero esas son sus técnicas. En realidad, lo que les hizo insostenible la tregua es que el gobierno de José María Aznar seguía deteniendo gente. Incluso detuvo a los dos miembros de la cúpula de ETA que estuvieron en Zurich en conversaciones con enviados del gobierno de Madrid. El gobierno tiene muy claro una cosa que es no aceptar negociar con ETA. No aceptan que exista un problema político de fondo. Aznar lo que preconiza es que esto es puro bandidaje y que no hay camino más que el de la Guardia Civil. Nosotros somos absolutamente escépticos de que este problema se termine por vía policial exclusivamente. El terrorismo de ETA nos afecta sobre todo a nosotros. Fuimos los únicos que intentamos negociar; conseguimos una tregua y nadie nos ayudó.
-¿Cuál es el camino del PNV hacia la independencia, quieren un referéndum?
-Nosotros también buscamos la unidad de todos los vascos y que sean dueños de sí mismos, en la medida en que los vascos quieran. Un referéndum desde luego no lo veo próximo. Yo a lo que aspiro es saber con claridad cuántos vascos siguen mi proyecto o siguen el proyecto del señor Jaime Mayor Oreja (el ministro Interior y probable candidato del Partido Popular a la presidencia del País Vasco). Necesito mucho tiempo para esto, para conocer siquiera cuántos tengo detrás. Porque yo, por supuesto, no iré a un referéndum mientras no sea obvio que la mayoría está a favor, por ejemplo, de una independencia. Nosotros no marcamos la independencia como un objetivo más o menos a la vista. Lo que marcamos es el que se nos reconozca la entidad de pueblo y por tanto una voluntad colectiva y que esa voluntad colectiva sea respetada.
-¿Los nacionalistas corren peligro?
-No le quepa duda. A nosotros nos ha matado gente. Nosotros hace muchos años estadísticamente tenemos más ataques en sedes del PNV que todos los demás partidos juntos; también tenemos más sedes, más que todos juntos. Y no han parado. El único freno que tiene esta gente es que le caiga bien o no a su propia gente. A mí me pueden matar. Pero puede estar seguro que en todo su mundo -HB y demás-, más de la mitad y muchos más no están de acuerdo con eso. Ellos miran mucho el efecto que hace en su propia gente.
-¿Lo que está haciendo ETA ahora es una depuración?
-ETA hace lo que es su oficio. ETA es terrorista. El terrorismo no es más que la técnica del pequeño contra el grande, lo que hace es terror social. Es un intento de paralizar una sociedad: Toca al militar, toca al policía, toca al empresario, toca al periodista, toca al político, con lo cual hay toda una serie de capas sociales que se sienten directamente amenazadas, ese es su trabajo. Y el fallo es que cuando atentan contra un periodista o contra un político ven todos que estamos cada uno con la pistola aquí (señala su sien), cuando su capacidad de acción es muy pequeña. Pero nadie le quita el miedo a uno. Yo no creo que ETA esté haciendo nada nuevo.


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