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 miércoles, 26 de septiembre de 2007  
Otra visión sobre Danilo Zolo

La sección literaria de La Capital del pasado 2 de septiembre ha cobijado las opiniones de Danilo Zolo, discutido "ensayista" que sostiene teorías que su presentador, el señor Rubén Chababo, entiende son perlas que merecen ser conocidas. Zolo rechaza una globalización universalista, proclamando inviolabilidad de estados soberanos e impugna los hoy usuales juicios a los perdedores en las guerras internacionales, procesos que denigra como viciados jurídicamente. Consideración leguleyo-política que le parece mucho más importante que sopesar la sustancia de las acusaciones que se ventilan en esos juicios. Así, por ejemplo, despreciando considerar la enormidad criminal hitlerista, recusa sin más, airosamente, los juicios de Nuremberg. También defiende Zolo, mostrando nuevamente la hilacha, las acciones terroristas. Porque encuentra aquí que el terrorismo es juego de niños, comparado, por ejemplo, con el lanzamiento de bombas atómicas sobre Japón. Pero en ese orden de razonamiento (al que seguramente no adherirían los ex habitantes de las torres gemelas neoyorkinas que ni los pasajeros de los aviones estrellados contra ellas, ni los españoles masacrados en Atocha, etcétera) el terrorismo de Videla y Massera sería admisible (lo que no dejaría de ser un escollo en la erección del faraónico y prescindible Museo de la Memoria de calle Córdoba), porque después de todo sólo produjo 30.000 víctimas, lejos de las cientos de miles de Hiroshima y Nagasaki... Pero, seriamente, cómo se pueden justificar hechos horrendos, intencionadamente todo lo cruentos y viciosos posibles, para que despierten más la horrorizada, apesadumbrada, morbosa atención pública hacia grupúsculos que pretenden engrandecerse con ellos (mediando, dicho sea de paso, la por lo menos desaprensiva, sino sesgada, acción de los medios, en una difusión que apunta a transformar a voladores de ómnibus escolares o dinamiteros de mercados llenos de gente, en perseguidos héroes de gesta); cuando, en realidad, por sí, esos actos terroristas no pueden hacer la menor mella bélica al enemigo que dicen heroicamente combatir.

Eduardo Rosenzvit

DNI 5.963.017

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