Año CXXXVII Nº 49452
La Ciudad
Política
Economía
Información Gral
Salud
El Mundo
Escenario
Opinión
Policiales
La Región
Cartas de lectores



suplementos
Ovación
Página Solidaria


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 22/04
Mujer 22/04
Economía 22/04
Señales 22/04
Educación 21/04
Salud 18/04
Página Solidaria 18/04
Estilo 07/04

contacto

servicios
Institucional



 miércoles, 25 de abril de 2007  
¿Llegó el final para el proyecto de Le Pen?

París. - El ultraderechista Jean-Marie Le Pen quedó como el gran perdedor de la primera vuelta. Sólo logró el 10,44% de los votos, el porcentaje más bajo desde que disputó por vez primera la presidencia, en 1974, y que supone un millón de votos menos que en 2002. Estos resultados son todavía más dolorosos si se tiene en cuenta que en los últimos comicios, el Frente Nacional (FN) logró desbancar al socialista Lionel Jospin en la primera ronda.

Por un lado, la perspectiva de que pudiera repetirse lo sucedido en 2002 indujo a muchos electores a acudir a las urnas. La participación, con un 84,6%, marcó un récord en la Francia de posguerra. Muchos no sólo votaron por su candidato preferido, sino para evitar ver a Le Pen en la segunda vuelta.

Pero quizás más importante fue la decisión tomada por el presidente Jacques Chirac, tras los comicios de 2002, de rescatar a Sarkozy del destierro político y nombrarlo ministro del Interior de su nuevo gabinete.

El éxito de Le Pen en las presidenciales de 2002 se debió en gran medida a la oleada de violencia que sacudió al país en los meses previos a la primera vuelta. Chirac, que obtuvo entonces sólo un 19,88%, sostuvo que muchos de sus simpatizantes más conservadores optaron por Le Pen a causa de la seguridad.

Por eso, después de derrotar al ultraderechista en la segunda vuelta con más del 82%, Chirac dijo a sus compatriotas "los he escuchado", en clara referencia a su deseo por reforzar la ley y el orden. Y el encargado de hacerlo iba a ser Sarkozy.

Durante la campaña de este año, Sarkozy se dirigió abiertamente al electorado de Le Pen, insistiendo, por ejemplo, en su fuerte deseo de combatir la inmigración ilegal. Como titular de Interior, ya había actuado con dureza contra los delincuentes juveniles que protagonizaron disturbios en los barrios marginales en 2005.

Ahora a Le Pen le resultará difícil recuperarse políticamente, sobre todo si Sarkozy llega al Elíseo. Aunque a sus 78 años todavía se mantiene fuerte, probablemente no tenga la energía ni las ganas necesarias para aventurarse en otra campaña electoral. Y su derrota ha sembrado el germen de una rebelión en el Frente Nacional, donde muchos de sus miembros critican la campaña llevada a cabo por Le Pen y su hija Marine, su principal asesora.

"O Le Pen y su hija aprenden la lección o Le Pen volverá a donde comenzó", dijo uno de los miembros del FN al diario Libération. "Dejamos que Sarkozy avance en nuestro terreno político: inmigración, ley y orden e identidad nacional. Deberíamos haberlo atacado desde el principio", señaló otro militante.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo




  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados