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 domingo, 13 de febrero de 2005  
Efemérides
Un 13 de febrero...

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De 1923: Se descubre el sarcófago de Tutankamón
El faraón Tutankamón, quien vivió alrededor del año 1350 aC, tuvo una corta vida y un breve reinado. A los 10 años de edad fue convertido en esposo de la hija menor de Amenofis IV y Nefertiti, quienes defendían el monoteísmo en la figura del dios único Atón, razón por la cual el niño-esposo era llamado Tutankatón. Un par de años después el joven debió asumir el trono y se estableció en Tebas, a la que restableció como capital del imperio y para lo cual adhirió al politeísmo y se cambió el nombre a Tutankamón, haciendo honor así al dios Amón. Sin embargo su reinado fue breve, ya que murió a los 18 años presumiblemente asesinado por el general Horemheb. Después de haber permanecido cerrada por más de 3.000 años, el 26 de noviembre de 1922 un equipo arqueológico encabezado por Howard Carter y Lord Carnarvon encontró y abrió por primera vez la tumba de este hasta entonces desconocido faraón y la cual, excepto la antecámara, se hallaba intacta. En su interior había infinidad de objetos valiosos como láminas de oro, cofres, sillas, tronos, etcétera. Luego de arduos esfuerzo, el 13 de febrero de 1923, estando presentes unas 26 personas entre obreros, funcionarios y periodistas, los arqueólogos lograron acceder a la cámara funeraria real, donde encontraron cuatro sepulcros dorados encajados uno dentro de otro y en el último de los cuales estaba la momia de Tutankamón, que llevaba una máscara de oro sólido. La temprana muerte de Lord Carnarvon dos meses después de este hallazgo a raíz de una enfermedad contraída por la picadura de un mosquito avivó la imaginación de todos los que estaban al tanto de la expedición y, azuzada por la prensa amarillista de la época que aprovechó ese magnífico escenario para montar leyendas de misterio, venganza y tesoros malditos, comenzó a difundirse la versión de que alrededor de la tumba de Tutankamón había una “maldición”. A partir de allí la muerte de cada uno de los que habían participado del hallazgo del sarcófago o incluso del examen de la momia (11 de noviembre de 1926), y así la misma fuera producto de un accidente, enfermedad o suicidio y ocurriera a la edad que fuera, siempre fue atribuida a esa supuesta maldición.


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