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 domingo, 23 de noviembre de 2003

El segundo caso lo convirtió en sospechoso del primero
Asesinó a su mujer e investigan si diez años atrás mató a otra
Por el crimen más reciente ya lo procesaron. Aunque apeló, lo terminaron acusando de un delito más grave

Jorge Salúm / La Capital

El día que la mujer de Adrián Miguel Ramírez apareció asesinada, los investigadores del caso se pusieron a indagar un poco acerca de la historia de ese hombre. Así descubrieron que casi diez años atrás otra mujer ligada a él también había muerto en circunstancias dudosas. Ahora su situación es más que complicada: está procesado por homicidio en el caso más reciente y se profundizan las pesquisas sobre el más antiguo bajo la hipótesis de que también se trató de un asesinato.

Ramírez -que es mecánico y tiene 34 años- está imputado por el homicidio de Yanina García. Era su concubina y tenía 22 años. La chica murió el 9 de junio de este año. Le pegaron un balazo en el pecho.

El crimen fue en la casa de Ramírez, en Heliotropo y España, al sur de la ciudad. Allí vivía la pareja pero ella quería abandonarlo. Estaba cansada de que la maltratara y quería mudarse con sus padres a Granadero Baigorria.

Que el asesinato fue en la casa de Ramírez es indiscutible porque un vecino escuchó el estampido. También la hija de la pareja, de 4 años. La nena vio además cuando Ramírez arrastraba el cuerpo hacia afuera para ocultarlo en otro sitio. "Mi papi mató a mi mami", solía repetir por esos días.

En la casa había más indicios del crimen. La policía encontró manchas de sangre. En un balde había agua con cloro. Ramírez había puesto a remojo allí un trapo ensangrentado. Quería evitar que esa evidencia lo comprometiera.

Al cuerpo lo llevó lejos. Lo dejó en San Martín y Circunvalación. Allí lo encontró la policía.

Mientras tanto, los padres de la chica ignoraban lo ocurrido. Como no tenía noticias de Yanina, Nora Rachid -su madre- envió a otro de sus diez hijos a buscarla. El muchacho fue directamente a la casa de Ramírez, quien inventó una excusa cualquiera para justificar su ausencia. Así despertó las primeras sospechas.

Luego, cuando los detectives de Homicidios lo interrogaron, dio respuestas tan contradictorias que se puso solo en situación de sospechoso.

Fue Maylén quien terminó por descubrirlo. La nena contó cómo escuchó el tiro mientras dormía, dijo que se levantó para ver qué pasaba y en ese momento vio a la mamá herida. Ramírez la mandó a la cama pero ella igual lo vio sacando el cuerpo al patio de la casa.

Cuando la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya lo procesó por homicidio simple, Ramírez apeló. Quiso probar si así mejoraba su suerte en el proceso. No sólo fracasó: al revisar el procesamiento, los camaristas Ramón Ríos, Humberto Giménez y Ernesto Pangia terminaron acusándolo de homicidio agravado por el uso de un arma de fuego.

Mientras este proceso sigue su curso a Ramírez también lo investigan por la muerte de María del Carmen Medrano. Esta chica recibió un disparo el 4 de julio de 1994. Tenía 20 años y era su novia.

En aquel momento él dijo que discutieron y que el arma se disparó accidentalmente mientras forcejeaban. Por eso la jueza Cosgaya lo imputó de homicidio culposo (sin intención) y pasó el caso al juez correccional Daniel Acosta.

Al magistrado esa versión nunca le cerró. Pidió una pericia a la Gendarmería Nacional y así supo que el disparo que mató a Medrano no pudo ser accidental. Por eso devolvió el caso a Cosgaya y ahora Ramírez podría ser imputado de homicidio simple también por ese caso.

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Yanina García, una de las víctimas.

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