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 domingo, 27 de julio de 2003

Editorial
La detención de ex militares

La orden de captura preventiva de 45 ex militares argentinos y un civil, acusados por genocidio y terrorismo de Estado por el juez español Baltasar Garzón, ha vuelto a poner en escena una vez más la tragedia que sufrió el país en la década del 70.

Desde la vuelta de la democracia, en 1983, el juzgamiento y castigo penal a los funcionarios del Estado argentino nunca dejó de ser un tema abierto y con profundas heridas en la sociedad argentina. Es que a pesar del tiempo transcurrido miles de familias soportan todavía hoy las consecuencias de una represión inédita en el país que incluyó la eliminación física de opositores, el robo de bebés y hasta el saqueo de viviendas.

El gobierno de Raúl Alfonsín enjuició a las tres juntas militares del Proceso y una Cámara Federal de Buenos Aires las condenó. Luego, el mismo Alfonsín promulgó las leyes de obediencia debida y punto final para que la responsabilidad de los crímenes recayera sólo en las cúpulas.

Años después, el presidente Carlos Menem intentó cerrar definitivamente el tema e indultó a represores y a jefes terroristas. Ante esta perspectiva, familiares de las víctimas comenzaron a reclamar justicia en tribunales internacionales y un juez español, Baltasar Garzón, pidió en 1999 la extradición de militares responsables de la desaparición de ciudadanos españoles. Fue entonces que Fernando de la Rúa firmó un decreto que impidió la extradición y juzgamiento de militares por delitos cometidos en el país.

Ahora, todo parece comenzar otra vez porque el actual mandatario Néstor Kirchner derogó la norma de De la Rúa y el juez federal Rodolfo Canicoba Corral dispuso la detención de los represores que había requerido el magistrado de España.

La interferencia del poder político sobre la Justicia nunca ha dado buenos resultados en ninguna parte del mundo. Tampoco en la Argentina, donde este delicado tema no ha encontrado hasta ahora una salida. En esta nueva etapa política que se ha iniciado en el país la majestad de la Justicia es la que debería cerrar de una vez por todas la noche más tenebrosa de la historia del país.

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