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domingo,
15 de
abril de
2007 |
Opinión: El descenso viene asomando
Muchos de los rosarinos tomaron conciencia de la realidad futbolera de la ciudad cuando el martes, en la página central de Ovacion, aparecieron los promedios de los dos grandes de la ciudad, los puntos que necesitan sacar para estar tranquilos y los que perderán cuando comience el torneo Apertura. Esta realidad no es casualidad. Es causalidad. Y como siempre ocurre en las instituciones argentinas, siempre empieza en lo económico y después termina deteriorando toda su estructura. Los dos vienen pasando por problemas de todo tipo, pero el futbolístico es el que más duele.
Sus hinchas ya se lo recordaron a sus dirigentes: "Esta hinchada merece ser campeón". Newell's la lleva un poco más liviana porque en 2004 consiguió un campeonato, pero en el fútbol argentino todo rápidamente pasa a ser historia, porque parece que esto ocurrió hace un eternidad, a pesar que pasaron sólo dos años. Por el lado de Central las cosas están más pesadas. Si bien como señalan sus socios "nosotros tenemos urnas para protestar", después de lo que ha ocurrido en estos últimos años el que no siente preocupación vive en otro mundo.
Salvo Boca que tuvo un ciclo brillante ganando todo lo que jugaba, los demás transitaron por pobres etapas de deterioros económicos y futbolísticos. Los premios especiales por los triunfos obtenidos y la cotización de sus jugadores complicaron siempre su futuro. Luego serían las ventas indiscriminadas la frutilla de un postre que ya estaba perdiendo el exquisito sabor de otros años.
En Rosario Central, desde aquel mega evento apenas asumido Scarabino, las voces escuchadas en el estadio fueron el pedido de un campeonato. Claro, hacía mucho que no ganaban nada y encima Newell's daba la vuelta olímpica. El flamante presidente erró desde el comienzo el camino y se dedicó a denunciar a los dirigentes que se iban y a jugar un torneo económico para despegar en lo futbolístico. No consiguió ni lo uno ni lo otro. Y si algo faltaba, lo dirigencial está inmerso en un problema sin salidas.
Mientras que en Newell's los continuos fracasos del equipo durante la gestión Pumpido y los pedidos de quiebras fueron también igual que en Central, problemas insalvables en los institucional, que terminaron debilitando lo futbolístico.
De acuerdo a lo que se está viendo en el campo de juego, no es nada fácil que saquen esa cantidad de puntos que necesitan para comenzar tranquilos el torneo que viene y poder escapar de las zona de promoción y descenso. A esto se le suma las escasas posibilidades de incorporaciones importantes, salvo que alguien venga con dinero fresco. Cosa que también es bastante difícil, porque los incumplimientos y las pérdidas de confianza con los inversores hace poco probable que las cosas se produzcan.
Y para tener en cuenta a la hora de evaluar la situación. Central y Newell's nacieron como equipo de fútbol, y sus dirigentes deben asumir el compromiso de evitar la pérdida de categoría, y si no fuere así, que la pasión y el sentimiento los demande.
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