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domingo,
15 de
abril de
2007 |
Los correcaminos
Central enfrentará a Chicago conn nuevo esquema táctico
Mauricio Tallone / Ovación
Carlos Ischia no anduvo con chiquitas a la hora del armado del equipo que esta tarde enfrentará a Nueva Chicago en el Gigante. Durante la semana le dio vuelta la idea de romper con los encasillamientos y al final llegó a una conclusión madre: para sepultar la seguidilla de derrotas el equipo deberá articularse con otro esqueleto táctico. Para eso metió mano en variantes obligadas y de las otras, y cambió posicionalmente a algunos jugadores con la marcada intención de enfocar el equipo hacia Navarro Montoya, el arquero del Torito.
Así, Central quedará entubado en un esquema con tres defensores, que se plegarán a una marcación zonal, dos carrileros bien definidos, un volante central, un enganche y tres delanteros.
Está claro que esta apuesta de Ischia necesita horas de ensayo y entendimiento. Justo lo que su ciclo carece porque hace apenas tres semanas que está al frente del grupo.
En esta movilización nominal y posicional, la válvula de equilibrio son los volantes por afuera. Es que para que el andamiaje marche sobre rieles, los carrileros deben cumplir una función doble: acompañar a los delanteros cuando el equipo tiene la posesión de la pelota, y retroceder con disciplina táctica cuando el equipo se embosca en dirección hacia el arco de Alvarez. Leonel Ríos y el Kily González, los elegidos para transitar el camino, son conscientes de que les espera un arduo trabajo de sincronización. Saben que deben graduar sus trepadas para no romper el tejido de contención de la zona media, que será custodiada por exclusividad por Leonardo Borzani.
"Es un esquema que me obliga a pensar más en defender y ayudar a Borzani en la mitad de la cancha. Ischia quiere que me proyecte todas las veces que pueda, pero también me pidió con insistencia que retroceda para recuperar rápido la posición cuando el rival tiene la pelota", detalló el Toti Ríos sobre su función específica.
Si hay una posición que Christian González conoce al dedillo es la de carrillero. A esta altura de su carrera nadie le puede explicar los alcances, beneficios y perjuicios de un puesto que supo consagrarlo como uno de los volantes más rendidores del mundo. Pero claro, el Kily ya no es aquel correcaminos que se proyectaba por el carril izquierdo con la velocidad de un rayo, tiraba el centro y después recorría el camino de vuelta con la misma intensidad. Incluso, ese trajinar alguna vez lo empujó a sincerarse con una frase que ya es marca registrada de su anecdotario: "Sé que muchas veces corro al pedo. Pero es mi forma de jugar, no puedo parar", dijo alguna vez el actual capitán canalla.
En ese sentido, Ischia tiene muy claro que la actual versión del Kily ganó en experiencia en la cancha pero perdió vivacidad en el juego. Pero el DT igual confía plenamente en el conocimiento que tiene el volante de la posición. Está convencido que ese hándicap suplirá cualquier desgaste físico.
El Kily y el Toti, la sociedad a la que Ischia le dio puntuales indicaciones para que no se altere el sistema nervioso del equipo.
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Mucho optimismo hubo en la práctica de ayer de Central.
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