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miércoles,
11 de
abril de
2007 |
Lo que les dejó la inundación
Las últimas inundaciones que azotaron a la ciudad y a todo el Litoral dejaron a los tobas carentes de muchas cosas. Sin embargo, la respuesta del resto de la población, a través de numerosas campañas solidarias emanadas desde diversas instituciones u organizaciones, fue casi inmediata. Más allá de las necesidades básicas que están bastante bien cubiertas hay una problemas habitacionales imperiosos que se traducen en pedidos de ayuda para recomponer sus casas.
"Los tirantes para sostener las casillas son imprescindibles. Los escombros, tierra y cemento para rellenar los pisos son urgentes", señaló Olga Jordán, quien además destacó que más allá de que los tobas que viven en el barrio Madre de la Esperanza -donde ella también vive y trabaja- estén acostumbrados a sufrir este tipo de problemas, no es justo que sigan viviendo en esas condiciones.
"Sería muy lindo que por lo menos tengan un piso, y que los pequeños no se mojen los pies cuando bajan de sus camitas", advirtió. Por tratarse de una zona relativamente baja es habitual que el barrio se inunde y se transforme casi en un pantano.
Jordán, cuya misión albergó a unas 65 personas durante la evacuación de los afectados por el temporal, sintetizó de manera concreta: "Es notable cómo, a pesar de las injusticias que los pueblos originarios sufrieron a lo largo de su existencia y de las inequidades que aún padecen, como la marginación y la pobreza, siguen conservando la dignidad".
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