
|
domingo,
08 de
abril de
2007 |
Los jóvenes iraníes sueñan con una vida en Occidente
Muchos sienten indiferencia de la demonización que el régimen hace de los países extranjeros
Fredrik Dahl / Reuters
Teherán. - Puede que Occidente esté encabezando los esfuerzos por aislar a Irán por su programa nuclear, pero para algunos jóvenes esos mismos países representan más una esperanza de un futuro mejor que una amenaza. Cientos de miles de personas trabajadoras y educadas han emigrado desde la revolución islámica de 1979, en perjuicio de la economía iraní. Muchos terminan en Estados Unidos, el archienemigo de Irán, denunciado por los líderes de Teherán como "el gran satán".
Pero quienes sueñan con una mejor vida en el extranjero a menudo luchan por conseguir ingresar a los países occidentales, haciendo de las visas de trabajo y residencia premios codiciados.
Hassan, un mozo de restaurante iraní que aspira a irse, trabaja desde antes del amanecer hasta después del atardecer siete días a la semana por 200 dólares al mes. Todo lo que él quiere es mudarse a Australia. "El salario aquí es muy bajo, pero en Australia es mejor", dijo el joven de 27 años, sosteniendo una pequeña pila de formularios de visa y demás documentos impresos del sitio internet de las autoridades de inmigración en Camberra. "Muchos iraníes están preparándose para conseguir visas para Australia", dijo Hassan, quien al igual que a otros le preocupaba dar su nombre completo.
De hecho, él no está solo en la búsqueda de un futuro en el extranjero a medida que Irán lucha con una inflación de dos dígito y un elevado desempleo. Incluso los recursos de petróleo y gas que están alimentando el crecimiento de hasta un 6% no se traducen en prospectos de carrera para muchos de los dos tercios de los 70 millones de iraníes que se estima están por debajo de los 30 años.
Es difícil dar con estadísticas precisas, pero un funcionario iraní fue citado el año pasado diciendo 180.000 graduados quieren unirse a los 3 millones de iraníes que ahora viven en el exterior. "Significaría que el potencial económico está siendo desviado", dijo el director ejecutivo Richard Fox del departamento de evaluación de riesgo soberano del instituto Fitch en Londres.
Una economía distorsionada
En su libro El alma de Irán el periodista estadounidense-iraní Afshin Molavi dice que el país tiene uno de los mayores índices de fuga de cerebros de Medio Oriente con varias oleadas de personas bien educadas que se han partido desde 1979 Sería aún más alto si los iraníes no tuviesen problemas para conseguir visas de trabajo escribió Una economía distorsionada y anémica que favorece al comerciante y al especulador ha enviado a muchos de los profesionales de elite de Irán afuera del país
El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, ha hecho caso omiso de las preocupaciones por la fuga de cerebros. "Sí, los jóvenes se van al extranjero, pero ellos regresan", dijo en un discurso en 2006.
Algunos jóvenes están cansados de las restricciones sociales de la república islámica, como su veda etílica y su estricto código de vestimenta musulmán para las mujeres. Nacidos después de los vertiginoso días de 1979, ellos sienten indiferencia ante la demonización de Occidente por parte de los medios y son atraídos por los relatos de parientes que ya están allí, por imágenes de internet y por películas pirateadas.
"Creo que entre un 20 y un 25% de los jóvenes quiere irse al extranjero para estudiar o vivir", dijo Komeil, un especialista en computadoras de 23 años, tomando café en la parte norte de la capital, Teherán. "Porque en Irán..todo está prohibido".
A la par de una juventud que mira hacia afuera, existe con inquietud un Irán más conservador y más religioso, encarnado tal vez por el presidente Mahmoud Ahmadineyad, e imbuido en sospechas acerca de Occidente, por su pasado de dominación y ocupación. Para ellos, Irán es un país injustamente vilipendiado como renegado y un "auspiciante del terror".
Siendo el cuarto mayor productor de petróleo del mundo, Irán ha cosechado ganancias imprevistas por un mayor precio del crudo y el gobierno de Ahmadineyad ha incrementado su presupuesto, prometiendo repartir la riqueza de un modo más justo y erradicar la corrupción.
Gasto ineficiente
Pero críticos y analistas dicen que si bien puede que el gobierno esté gastando más los negocios no lo están haciendo de modo que la inflación ha trepado a un 17% y el desempleo permanece tenazmente por sobre el 10%
El horizonte al norte de Teherán está salpicado con nuevos edificios de departamentos y oficinas, contra un trasfondo de montañas nevadas. "Se está gastando mucho pero es un gasto bastante ineficiente", señaló Fox de Fitch Ratings. "El precio del petróleo está enmascarando muchos problemas".
El FMI ha dicho que el gobierno debe hacer más para crear empleos y reducir la inflación. "Cada año aproximadamente 750.000 iraníes ingresan al mercado de trabajo por primera vez, poniendo una enorme presión sobre la habilidad de la economía para crear empleos", señaló un informe del organismo.
enviar nota por e-mail
|
|
|