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jueves,
18 de
mayo de
2006 |
Opinión: El orgullo, por sobre 23 nombres
Dante Leonángeli
Otra vez la discusión futbolística por excelencia. ¿En la lista de Pekerman están los mejores, debió haber sido convocado algún otro? La realidad indica que de los 300 o 400 buenos jugadores que pueden ser seleccionables en la Argentina sólo hay espacio para 23.
Son los futbolistas que tendrán que cargar con la mochila de la herencia que dejó Bielsa en 2002.
Estos 23 futbolistas tendrán que enfrentar al fantasma de no poder superar la primera fase, y justo en otro grupo de la muerte.
Pero la lista no sólo tuvo la mirada examinadora de Grondona como presidente de AFA, sino la de millones de fanáticos que en este país estaban pendientes del tema. Para muchos es inexplicable la ausencia de Zanetti, hombre de más de 100 partidos con la albiceleste; para otros, fue importante apostar a la capacidad goleadora del poco mediático pero siempre efectivo delantero Julio Cruz; algunos se habrán sorprendido por las exclusiones a último momento de Demichelis o de Lux.
Quizás existan otros nombres en el imaginario colectivo que no fueron prioridad para Pekerman: Agüero, Gago, César Delgado y Diego Milito, por citar las dos apariciones más rutilantes de los últimos tiempos, en el caso de los dos primeros, y de dos futbolistas que en su momento fueron partícipes del proceso.
Pekerman los eligió y estos jugadores son lo que tendrán la celeste y blanca. Saben que un país estará pendiente de ellos; son conscientes de que transportan hacia Alemania la ilusión de uno de los países más fanatizados del mundo. Desde aquí habrá que alentarlos y saber que lo que más interesa es ver la camiseta argentina por encima de todas. Al fin van 23, pero el orgullo de ser argentino es mucho más grande.
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