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sábado,
26 de
noviembre de
2005 |
Helicóptero
Una vez al año, el gobierno de la provincia de Córdoba envía en helicóptero una provisión de leña para la calefacción del lugar. La cantidad es muy escasa, así que la utilizan casi con exclusividad para calentar agua y bañar a los 13 niños que asisten a clases. La energía proviene de un equipo piloto con pantallas solares y un molino eólico, así cargan las baterías que hacen funcionar las luces, el televisor (que sólo sintoniza Canal 12 de Córdoba) y la radio de banda corrida, que es la única vía de comunicación con el mundo.
Cuando algún chico se enferma se comunican con el hospital provincial de Córdoba y, luego de pasarles por radio los síntomas, un médico del hospital les da el diagnóstico y el tratamiento para que ellos lo mediquen. Al extremo que una vez asistieron un parto prematuro, triangulando por radio el hospital con el puesto Moisés. Y luego de dar a luz la madre fue trasladada en helicóptero a Córdoba.
Entre esas "visitas" del helicóptero los habitantes de la escuelita recuerdan una anécdota: una mañana de sol, un grupo de padres vio cómo el helicóptero que había salido de Villa Alpina, con el cargamento de leña, aparecía tras las sierras y se posaba en el patio de la escuela, levantando mucha tierra y haciendo un ruido ensordecedor. Esto asustó mucha a las hijas de Andrés González. La mamá de estas nenas muy pequeñas las refugió en el invernadero hasta la partida del helicóptero. Un trabajo que demandó 6 viajes, para transportar los 3.000 kilos de leña.
Finalizado el mismo, la directora cerró la escuela con llave, incluido el invernadero, y partió de regreso a Villa Alpina. Grande fue su asombro cuando el piloto le dijo que por radio se habían comunicado de la escuelita para decirle que Andrés González, luego de buscar a sus hijitas por los alrededores, se había dado cuenta de que estaban encerradas en el invernadero, y que tuvieron que retirar una chapa para poder sacarlas.
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