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sábado,
26 de
noviembre de
2005 |
Más sobre los cambios
La eliminación de la materia religión (no será condición para promover de curso, ingresar a la universidad o recibir una beca) de las escuelas es el punto que más ha irritado a los opositores a la nueva reforma educativa que se debate en España. Y por tanto, también el más difundido en lo que respecta al debate por los cambios. Sin embargo, la LOE impulsada por el gobierno socialista contiene otros puntos que merecen igual atención.
El proyecto tiene previsto un trato igualitario a todas las confesiones religiosas. Esta medida se vincula con otra contemplada en la LOE sobre la atención a la diversidad y el fomento a la convivencia en las escuelas. De aprobarse, las escuelas privadas financiadas por el Estado deberán reservar lugares para incluir a alumnos con dificultades y a los hijos de inmigrantes.
La idea de este último punto es cumplir con el principio de atención a la diversidad en condiciones de equidad y respondiendo a medidas preventivas, una cuestión que por otra parte ha sido bastante difundida en los pactos y debates internacionales educativos pero con grandes dificultades a la hora de llevarla a la práctica.
La LOE también propone potenciar los servicios educativos y complementarios y garantizar el proceso democratizador de todos los centros que prestan un servicio público a través de la participación de la comunidad educativa.Pero además, y entre otros puntos, la LOE prohíbe a los estudiantes que reprueben más de tres materias para promoverse al siguiente curso escolar. La reforma educativa impulsada para todo el país contempla una inversión de 6 mil millones de euros para los próximos cinco años, de los cuales el Ejecutivo pondrá el 55%.
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