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sábado,
26 de
noviembre de
2005 |
Idea. El ministro aseguró que seguirá al frente de Economía mientras tenga espacio para trabajar
Lavagna dijo que seguirán los ajustes
de precios pero que no habrá desborde
Admitió que la inflación es un desafío y enfatizó que la miseria es más distorsiva que el impuesto al cheque
Mar del Plata (enviada especial). - Roberto Lavagna aseguró ayer que seguirá al frente del Ministerio de Economía mientras tenga espacio para desarrollar sus funciones y atribuyó los rumores sobre su renuncia a "cuestiones periodísticas y algunas miserias". El jefe del Palacio de Hacienda admitió que el año próximo seguirán produciéndose ajustes de precios relativos pero advirtió que la inflación es "el principal desafío del gobierno y la sociedad argentina".
El ministro habló ayer en el cierre del 41º Coloquio de Idea que se realizó en Mar del Plata, luego de tres días de conflictos y rumores que atormentaron a los empresarios más importantes del país. El aplauso de pie con que los hombres de negocios saludaron el ingreso de Lavagna al auditorio del Sheraton de Mar del Plata expresó su alivio frente al desplante presidencial y del resto de los funcionarios del gobierno, que no sólo no asistieron al evento sino que los cascotearon intensamente con denuncias de cartelización y abusos de precios.
"Como ha venido ocurriendo en los últimos cuatro años les agradezco la invitación", cortó el hielo Lavagna, quien repitió como un buen actor el monólogo que realizó semanas atrás en Rosario, respecto de las oportunidades de crecimiento sostenido que tiene la economía luego de la recuperación y de la necesidad de administrar la puja distributiva.
Luego dio paso a las preguntas, que le sirvieron para ratificar que no bajará el impuesto al cheque, aunque sea distorsivo. "No es la única distorsión que hay en la economía argentina, todavía hay mucha gente en la miseria, esa también es una distorsión y el gobierno debe decir cuál es la que debe enfrentar primero, y ante esto, no les quepa ninguna duda, que la lucha contra la indigencia y la pobreza en los niños es una distorsión más importante a combatir que el impuesto al cheque", dijo levantando el aplauso del auditorio.
Aplauso que había ofrecido también 48 horas al presidente del Banco Central, Martín Redrado, cuando castigó ese tributo. "Yo coincido con Martín y, lo he dicho otros años acá mismo, con que es un impuesto distorsivo", dijo pero los regañó porque "lo que no le preguntaron a Martín" es si lo van a sacar. "Bueno, les digo que no, no lo vamos a sacar".
El ministro anotó la lucha contra la inflación como uno de los principales desafíos del gobierno y la sociedad aunque admitió que se producirán nuevos ajustes de precios relativos. "En abril del 2002 la tasa mensual era prácticamente del 11% y ahora estamos discutiendo de tasas anuales del 11 ó 12%, que están dentro de lo previsto en lo que mandamos a comienzos de año al Congreso en la ley de presupuesto", puntualizó.
Si bien es el doble de la inflación que 2004, explicó que a diferencia de otros procesos devaluatorios en países emergentes, en el caso argentino "el traslado a los precios fue más lento y ahora comenzó a acelerarse porque no se dio al principio y porque además hay una puja distributiva en un momento de alto nivel de crecimiento de la economía", indicó.
Sobre los carteles
Si bien evitó abundar sobre las denuncias de cartelización que lanzó Kirchner contra los supermercadistas porque "no tiene mucha importancia que el ministro califique o haga argumentaciones de lo que dijo el presidente de la Nación", ratificó que para combatir cualquier tipo de aumento de precios hay que trabajar en las expectativas y "en la defensa de la competencia".
La misma señal lanzó cuando le preguntaron por qué se había peleado con los empresarios alimenticios nucleados en la Copal. "Yo no me he peleado, sólo les he dicho cual era la visión del gobierno que, está claro, concuerda con la del presidente", aseguró.
A esa altura, la psicosis de los empresarios sobre una renuncia del ministro comenzaba a amainar. El ministro pidió no hacer "un tema central" de esas versiones porque "en una sociedad normal, democrática y moderna, las personas son accesorias" y atribuyó los rumore a "cuestiones periodísticas" pero también a "algunas miserias".
"En todo caso, la continuidad en el puesto depende de dos personas: del presidente de la Nación y de cada uno de los ministros, que deben decidir si comparten o no el criterio del gobierno y si tienen espacio para ejercer sus funciones", aseguró.
Los referentes de Idea celebraron la presencia del ministro. El presidente de la entidad, Enrique Pescarmona, rescató los dichos de Lavagna respecto de que "no se desató un proceso inflacionario" y de que "salir adelante se logrará sin magia y con trabajo".
Alfredo Coto, en tanto, intentó cortar la mala racha aseguran que no existe "ninguna duda" de que Lavagna seguirá al frente de la cartera económica.
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Afirmó que los rumores de su renuncia responden a "algunas miserias".
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