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miércoles,
16 de
noviembre de
2005 |
El deterioro de
la educación
Escuchando los comentarios de jugadores del seleccionado argentino de fútbol sobre el partido que jugamos con Inglaterra no puedo dejar de asustarme de lo mal que estamos, como pueblo me refiero. Odiamos a los ingleses (por las invasiones, por las Malvinas, por el principito, etcétera), odiamos a los chilenos (por las tierras del sur, porque no reconocen lo que hizo San Martín, etcétera), odiamos a los Estados Unidos (por Bush, porque invadieron a los que les volaron en pleno corazón del país las Torres Gemelas con dos avionazos y con cientos de muertos), odiamos a los españoles (porque no colonizaron América, sino que la saquearon y la ultrajaron, y etcétera), odiamos a los brasileños (porque son quíntuples campeones del mundo y nosotros menos, y ellos son diez veces superiores en economía)... Y nosotros decimos que somos más y mejores, pero amamos a Fidel y nos congraciamos con un ególatra como Chávez, y quedamos como el... con el 80% de los otros países americanos. Pero nosotros tenemos razón, no nos van a venir a decir qué hacer, si nosotros solos nos estamos sepultando en la mediocridad y la vergüenza. ¿O qué es la ridícula reunión de Alberto Fernández con Borocottó? Creo que todo esto es parte del deterioro de la educación. Maestros, piensen menos en las huelgas y más en lo que tienen que hacer: educar a nuestro hijos.
Walter M. Lenzi
[email protected]
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