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miércoles,
19 de
octubre de
2005 |
El tabaco y
los fumadores
Vuelvo a escribir con motivo de las observaciones de que fuera objeto mi carta, publicada el domingo pasado, por N. de la R. (Nota de la Redacción) sobre el tema de los "fumadores pasivos". En tal sentido me veo en la obligación de señalar que una lectura serena de mi carta permitirá advertir que contiene un explícito reconocimiento de la naturaleza patógena del tabaco respecto de las personas que lo consumen. Pero la cuestión de fondo que plantea es evitar la histeria colectiva que se ha desatado en contra de los fumadores al acusarlos de ser generadores de enfermedades en personas extrañas a través de estadísticas de dudosa legitimidad difundidas por organismos como el Ministerio de Salud de la Nación que ha lanzado la temeraria e indemostrable cifra de 6.000 inocentes ciudadanos muertos anualmente por culpa de los fumadores. En lo que concierne a la Organización Mundial de la Salud, de ser cierta la información acotada por N. de la R., sorprende que una entidad de tan alto rango incurra en el error semántico de calificar "epidemia" a una costumbre añeja y ecuménica como el consumo de tabaco.
Simón Chemes
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