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 miércoles, 27 de abril de 2005  
Los días contados como potencia regional árabe

Anne-Beatrice Clasmann

El Cairo. - Con la retirada de Líbano de sus últimos soldados y oficiales de los servicios secretos, la cúpula siria ha perdido un poco más de poder. La vuelta a casa de las tropas no es en principio nada más que una de las muchas etapas de la pedregosa decadencia de Siria, la que fuera una de las potencias regionales árabes más importantes.

Viejos compañeros del partido gobernante en Damasco, el Baath, recuerdan con melancolía los tiempos en los que Siria, junto a Egipto, era el país más influyente del mundo árabe. Hace ya tiempo que han pasado los días en los que los sirios podían apoyarse en un ejército fuerte y en una estrecha alianza con la Unión Soviética.

En las cumbres árabes, hoy se puede ver claramente que los monarcas conservadores islámicos de Arabia Saudita han desplazado a un segundo lugar en la lista de potencias regionales, junto a Egipto, a los sirios, panarabistas y socialistas.

Con la retirada de Líbano, los sirios también pierden una parte de su influencia en la milicia shiíta Hezbolá -apoyada por Irán-, que hasta ahora había sido su as en la manga en las negociaciones con Israel.


Austera despedida
Tras la presión de la oposición libanesa, así como de EEUU y de Francia, la cúpula de poder siria trata sobre todo de mantener la cara. "Siria respeta el derecho internacional y por ello se ha retirado", publicaron periódicos cercanos al gobierno en Damasco. Pero para la dirigencia de este país es difícil sobreponerse al hecho de que 29 años de presencia de sus tropas en el país vecino terminan con una pequeña ceremonia en una base aérea.

Los soldados sirios fueron honrados con flores, aunque no por libaneses agradecidos, sino por parte de compatriotas que los recibieron en la frontera.

Los medios estatales de Damasco se quejaron amargamente del Consejo de Seguridad de la ONU, que afirman que mide con un doble rasero. Frente a Siria, las Naciones Unidas actuaron con amenazas masivas. Israel, por contra, ha obviado durante décadas, y sin recibir por ello castigo, diversas resoluciones que exigían su retirada de territorios árabes ocupados.

Aún no se sabe qué consecuencias internas tendrá la pérdida de poder en la escena internacional de Siria. Opositores en ese país esperan sin embargo, ya desde la llegada al poder del joven Assad, que éste haga realidad sus promesas de reforma hechas al principio, en vez de "dar siempre un paso hacia delante y dos hacia atrás".

Lo que hasta ahora ha conseguido el gobierno es que los diversos grupos críticos del régimen persigan objetivos distintos. Junto a algunos liberales, son sobre todo sunitas, kurdos e izquierdistas.

Para la economía siria, llena de problemas y dominada aún fuertemente por el sector estatal, la retirada de las tropas del país vecino es también un duro golpe. En primer lugar, es incierto el destino de los cientos de miles de trabajadores sirios que hasta ahora estaban indirectamente bajo la protección de los soldados. Además, para Siria, Líbano se ha convertido en los años pasados en la "ventana al mundo del capitalismo". (DPA)
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