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miércoles,
27 de
abril de
2005 |
Un caso que ya tiene antecedentes en Rosario
El geriátrico de Juan Manuel de Rosas 1316 funcionaba en la planta baja de un edificio. Sus cinco habitaciones, la cocina, el baño y una oficina que habría oficiado de enfermería daban a un estrecho pasillo cuya única entrada de luz natural eran dos pequeños patios internos, a uno de los cuales se accedía después de sortear tres escalones. Ninguna de las otras dependencias tenía ventilación. Sin embargo, según indicó la supervisora de instituciones geriátricas de la provincia, Susana Agosti, "este era un establecimiento cinco estrellas", comparándolo con las otras residencias que había abierto y cerrado la titular de este hogar. En todos los casos la mujer había seguido la misma estrategia que puso en práctica ayer: "Cuando aparecen los controles se muda a otro lugar", explicó la funcionaria. Tanto la provincia como el municipio tienen experiencia en estos casos. En enero pasado sucedió lo mismo cuando los inspectores municipales llegaron a dos residencias ubicadas en Alsina 1675 y Cerrito 938. Ambas estaban cerradas y nada se pudo saber del paradero de los ancianos.
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