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miércoles,
20 de
abril de
2005 |
El presidente de Ecuador se niega a abandonar el poder
Quito. - La posibilidad de un juicio político en el Congreso para destituirlo no le preocupa al presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez, quien descartó que haya pensado en renunciar, pese a las multitudinarias protestas callejeras en los últimos días. El mandatario criticó a la oposición política, de la que dijo que "no quiere dialogar" y que "no aporta ideas".
Consultado sobre si hay alguna chance de que renuncie al cargo, aseguró que "no hay una sola posibilidad, fui elegido por cuatro años, mi gobierno termina en enero del 2007". También afirmó que "por tres mil o cinco mil manifestantes el presidente no puede renunciar. Mi responsabilidad está con 13 millones de ecuatorianos, especialmente con los más pobres", precisó.
A pesar de que Gutiérrez minimizó las masivas marchas opositoras que se producen desde el miércoles en Quito, la sede del gobierno estaba ayer virtualmente sitiada por alambres de púas y vehículos antimotines, y vigilada por militares portando armas automáticas.
El mandatario aseguró que no le preocupan las amenazas de los diputados de reactivar un juicio político para destituirlo. Sin embargo, el congresista Julio González, jefe del bloque parlamentario de Pachakutik, brazo político de los indígenas, dijo que "hay pruebas más que suficientes para el juicio político y la destitución. El presidente no sólo está atentando a la seguridad, está disolviendo al país", declaró.
A su favor, Gutiérrez argumentó que su gobierno bajó la inflación anual a 1,5 por ciento, "la más baja en la historia de Ecuador", enfatizó. "Cuando recorro otras provincias la gente grita "reelección", mientras que en Quito sólo un pequeño grupo grita "fuera Lucio".
Para alivio de Gutiérrez, la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) declaró que no se movilizará contra el presidente. Su líder, Luis Macas, había anunciado que los indígenas irían hasta Quito para exigir la renuncia del mandatario. Pero la Conaie dio marcha atrás después de una reunión con el ministro de Bienestar Social, Antonio Vargas, quien presidió la confederación hace dos años. Mientras tanto, la crisis política continúa. Ayer los diputados no lograron tratar los mecanismos para reestructurar la Corte Suprema de Justicia, que fue destituida el domingo por el mismo Congreso.
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