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sábado,
16 de
abril de
2005 |
Europa no eliminará las
restricciones a la venta
de armamentos a China
Condicionan el fin del embargo a que Pekín mejore su desempeño en materia de derechos humanos
Luxemburgo. - Los gobiernos que integran la Unión Europea (UE) pusieron freno ayer a los planes de levantar el embargo de venta de armas a China, impuesto hace 16 años, argumentando que Pekín primero tiene que trabajar más para mejorar su desempeño en el área de los derechos humanos. Sólo horas después de las advertencias de EEUU, en una reunión informal realizada ayer en Luxemburgo, los ministros del Exterior de la UE no pudieron ponerse de acuerdo en una fecha para un posible levantamiento de las sanciones.
"Las cosas necesitan su tiempo", dijo ayer el ministro del Exterior alemán, Joschka Fischer, antes del inicio del encuentro informal. Precisamente el canciller alemán, Gerhard Schroeder, junto con el presidente francés, Jacques Chirac, ha sido uno de los principales impulsores de la iniciativa.
Fischer aseguró que el progreso de la medida "depende de lo que Pekín esté dispuesto a hacer, especialmente en el tema de los derechos humanos y en la resolución pacífica del conflicto". La comisaria de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, dijo que los gobiernos están dispuestos a retrasar el levantamiento varios meses. "Me resulta difícil imaginar una decisión rápida", aseguró.
Mientras los gobiernos son cautelosos a fin de no fijar una fecha, diplomáticos de la UE señalan que probablemente la sanción siga en vigor hasta 2006. Ferrero-Waldner agregó que la decisión de poner fin al embargo está ligada a los esfuerzos de China por mejorar la situación de los derechos humanos a través de la ratificación del tratado internacional sobre derechos civiles y políticos y la puesta en libertad de prisioneros políticos, encarcelados durante las protestas en favor de la democracia en la plaza de Tiananmen (Pekín) en 1989, que acabaron con una sangrienta represión gubernamental.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE acordaron en diciembre pasado un levantamiento del embargo antes de junio del presente año. Francia y Alemania insistieron en que la sanción era un vestigio de otra era. Sin embargo, la férrea oposición al levantamiento de la sanción ejercida por EEUU y Japón ha conducido a que, en el último momento, algunas de las 25 naciones que integran la UE cambiasen de parecer. EEUU sostiene que la reanudación de la venta de armas a China podría empeorar las tensiones entre Pekín y Taipei, así como el frágil equilibrio de poder en la región. Si en alguna ocasión equipos europeos "contribuyeran a matar hombres y mujeres estadounidenses en un conflicto, eso no sería bueno para la relación (transatlántica)", advirtió el vicesecretario de Estado norteamericano, Robert Zoellick.
El hecho de que Pekín adoptara hace un mes una ley que autoriza el uso de la fuerza contra Taiwán ha hecho que algunas naciones de la UE, inclusive Gran Bretaña, sean aún más reticentes a suspender el embargo.
Por su parte, la Eurocámara votó en contra de levantar el embargo en un reflejo de la preocupación de la opinión pública europea al respecto. Aunque el resultado de la votación no es vinculante, un total de 431 eurodiputados votaron en contra de poner fin a la prohibición, mientras que sólo 85 sufragaron a favor.
Código de conducta
Los legisladores de la UE involucrados en los preparativos para levantar el embargo insisten en que lo sustituirán por un código de conducta más efectivo que restrinja las ventas de armas europeas a Pekín. El código, que todavía no ha sido finalizado, incluirá un mecanismo para seguir el rastro de todas las ventas de armas europeas a China. Ello incluirá información regular sobre los intercambios entre las capitales de la UE sobre la cantidad y la calidad de las armas enviadas y su uso final. Miembros de la UE insisten en que las relaciones del bloque con China no deben ser vistas sólo a través del estrecho prisma del embargo de armas. (DPA)
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