| sábado, 26 de marzo de 2005 | El público El estadio cobijó una cifra récord Más allá de que el resultado del segundo encuentro de la semifinal no fue el deseado, el público rosarino entendió que la de anoche era una verdadera fiesta del vóley y acudió al estadio cubierto del club Newell's Old Boys para alentar a Rosario Scholem Sonder, dándole el marco ideal a la ocasión. Por eso no sorprende que ayer la asistencia fuera récord.
Fueron más de siete mil almas la que alentaron casi permanentemente al equipo y le dieron calor y color a la noche rosarina.
Anoche se habilitó la popular alta y el lugar se transformó en un pequeña Bombonera, donde los aplausos (en algunos casos) y los abucheos (en otros) se hicieron sentir tanto como el ritmo de una batucada incesante que no paró ni un instante de golpear los instrumentos de percusión.
Desde el arranque fue todo una fiesta donde hasta la mascota del equipo local, Súper Sonder, tuvo también su participación estelar. Sus ademanes de pintorescos al principio pasaron a ser molestos cuando el equipo no reaccionaba.
La hinchada visitante, si bien no fue numerosa, se hizo sentir sobre todo cuando el 3-1 era ya un hecho y el empate en la serie ya estaba sellado. enviar nota por e-mail | | |