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 miércoles, 17 de noviembre de 2004  
Crece la tendencia a cirugías menos invasivas en urología

Belén Travesaro / La Capital

En todas las especialidades quirúrgicas cada vez es más frecuente la tendencia a recurrir a técnicas menos agresivas. Ejemplo de ello es que la laparoscopía (técnica que permite operar mediante pequeñas punciones) cada vez adquiere mayor protagonismo en el campo de la urología. Enmarcada en esta tendencia recientemente se realizó por primera vez en nuestra ciudad una intervención por videocirugía para extirpar un riñón mediante la vía retroperitoneal (detrás del peritoneo) sin necesidad de tocar ningún órgano de la cavidad abdominal. La operación, que ya registra antecedentes por vía abdominal, fue realizada en una persona que sufría hidronefrosis (riñón lleno de líquido, en este caso por obstrucción de cálculos) que le provocaba repetidas infecciones. De la experiencia participaron los cirujanos Alejandro Marcolini y Fernando Poenitz, y los urólogos Lisandro de la Vega y Patricio Casielo.

"En el campo de la urología creció el uso de esta técnica. Antes no era así porque con excepción del cáncer de próstata, no son muchas las situaciones en que se requiere. La intervención por vía retroperitoneal para extraer el riñón es más compleja que la que se hace en la vesícula o el apéndice, por lo tanto se necesitó más tiempo para ajustar el procedimiento", explicó a La Capital De la Vega.

La técnica requiere de cirujanos especializados quienes son los encargados de capacitar a los urólogos en esta disciplina.


Rápida recuperación
La laparoscopía es una cirugía mínimamente invasiva que consiste en inflar la cavidad abdominal para la realización de pequeñas punciones. En uno de los orificios se introduce una cámara y en los restantes, pinzas. Mediante la imagen del monitor el especialista maneja las herramientas, arribando a los mismos resultados que en la operación convencional (con incisiones mayores o a cielo abierto) y con el beneficio que se agrede mínimamente al paciente.

La cirugía que con más frecuencia se opera de este modo es la vesícula, aunque también es frecuente en la mayoría de los órganos abdominales (hígado, páncreas, bazo, estómago, colon, hernias, etcétera), incluido el tórax y la cirugía de cuello.

"La técnica presenta innumerables ventajas para los pacientes. Entre ellas, permite una rehabilitación más rápida que la operación convencional, inserción laboral precoz, y disminuye los costos de la internación. Otro de los beneficios es que disminuye las posibilidades de infección y hernias generadas por las heridas. El 30% de los operados con el método convencional padecen hernias y hay que intervenirlos nuevamente", explicó Marcolini.

El especialista agregó que la laparoscopía "no reemplaza a la cirugía a cielo abierto, ya que en algunos casos se puede llegar a necesitar una incisión complementaria".


Novedosa intervención
Marcolini y De la Vega explicaron que si bien la extirpación de riñón mediante videocirugía por vía retroperitoneal es la primera vez que se practica en Rosario, la técnica se utilizó varias veces a través del abdomen. "Los beneficios que aporta la intervención es que evita la posibilidad de dañar los órganos abdominales (intestino grueso, bazo y páncreas), no genera parálisis de intestino, ni el dolor que produce inflar la cavidad abdominal", aclararon los especialistas.

"Abordando el riñón (ubicado detrás del peritoneo, bazo, colon, páncreas e hígado a la derecha) a través del abdomen se deben movilizar los órganos con el consiguiente peligro de lesionarlos; mientras que a través del retroperitoneo no se tocan", aclaró Marcolini, quien añadió que para sacar el órgano mediante pequeñas punciones, lo introducen en una bolsa y lo van extrayendo por partes.

La persona a quien se le realizó esta operación tenía uno de los riñones con hidronefrosis que le provocaba repetidas infecciones, mientras que el otro órgano funcionaba normalmente. Tras la intervención la recuperación fue rápida, ya que pasadas 24 horas del procedimiento se le sacaron los sueros y analgésicos, y a las 48 abandonó el sanatorio.

Además de la hidronefrosis la técnica puede usarse para cáncer de próstata, quistes o piedras de riñón, cálculos en el uréter y tumor de riñón.

Por último Marcolini dijo que el trabajo del cirujano en la vía retroperitoneal "es complejo porque se debe maniobrar en un espacio muy reducido pegado a la columna vertebral, razón por la cual necesita entrenamiento en cirugías mini-invasivas".
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Los cirujanos y urólogos responsables de la inédita intervención.

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